Bonnie Tyler, la voz de Islands

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Seguimos con el repaso a los vocalistas que han cantado temas oldfianos. En esta ocasión, la mítica Bonnie Tyler.

Bonnie Tyler (Gales, 1951) es una cantante de rock con una larga carrera a su espaldas y varios números uno en las listas de éxitos.

Su carrera empezó en su adolescencia, cuando queda segunda en un concurso para jóvenes talentos en su localidad, Skewen. A raíz de eso comienza a actuar en pubs con la banda Bobby Wayne & The Dixies. Poco después funda su propio grupo, Imagination, de influencia soul.

1975 será el año de su primer contrato con una discográfica (RCA Records), con el single My My Honeycomb. Su segundo single fue el primero que tuvo cierto éxito: Lost in France. En 1977 graba su primer álbum, The World Starts Tonight, y tiene lugar un hecho clave en su carrera: se opera de nódulos en las cuerdas vocales y tiene problemas en la recuperación, quedando afectada su voz para siempre y adquiriendo un matiz ronco, rasgado, que será desde entonces su marca característica, convirtiéndola en una de las voces más reconocibles.

El verdadero éxito le llegará al cambiar a CBS Records, con el disco de 1982 Faster than the Speed of Night y el tema Total Eclipse of the Heart, compuesto por el productor del disco, Jim Steinman. Se convirtió rápidamente en número uno, quizás gracias al estilo más rockero que adoptó Tyler.

Su carrera en los 80 transcurre entre giras, colaboraciones con otros músicos y nuevos lanzamientos, destacando en 1984 su tema más conocido junto a Total Eclipse of the Heart: Holding Out for a Hero, todo un clásico del rock ochentero.

De sus colaboraciones destacaré aparte de la de Oldfield el dueto que hizo con Meat Loaf en el tema A Kiss Is a Terrible Thing to Waste: realmente impresionante la combinación de ambas voces.

A pesar de que tras los 80 no ha tenido ningún tema realmente exitoso, Bonnie Tyler sigue en activo como cantante consagrada, y cuenta con toda una legión de seguidores por todo el mundo.

Su trabajo con Oldfield se limita al tema Islands del disco del mismo nombre, además de hacer coros en el tema When the Nights on Fire, que aparecía de bonus en la edición en CD. Islands es uno de sus temas pop más conocidos y que más éxito tuvo en su momento. Aunque no se encuentra entre mis favoritas, también es cierto que no es una mala canción y que la interpretación de Tyler es impecable (al igual que la del propio Oldfield). Ambos aparecieron en varias actuaciones televisivas promocionando el tema, todas en playback (al menos yo no tengo constancia de que la interpretaran nunca en directo).

Es curioso, pero he observado que a la voz de Bonnie Tyler la amas o la aborreces. Yo estoy en el primer grupo, a pesar de que en realidad no me atrae demasiado el estilo de sus discos. Es una de las voces femeninas que más me gustan, sobre todo por tener un registro propio inconfundible.

Acabamos con el vídeo de uno de esos playbacks que mencionaba. Atentos al lío que se monta Oldfield con el teclado y la guitarra, impagable.

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Kevin Ayers, el músico que no quiso triunfar

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En esta ocasión vamos a acercanos a la carrera de este compositor, guitarrista y cantante importantísimo para Oldfield, a pesar de que su colaboración directa en sus trabajos es pequeña.

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Kevin Ayers nació en 1944 en el condado de Kent (Inglaterra), pero pasó su infancia en Malasia, debido al trabajo de su padre. De vuelta a Inglaterra toma contacto con la emergente escena de Canterbury, de la que será pieza importante, primero en la banda Wilde Flowers, en la que coincidió con Robert Wyatt. Nunca llegaron a grabar ningún álbum, pero se mantuvieron unidos desde 1964 al 1966, año en el que Wyatt, el propio Ayers y el bajista Hugh Hopper dejan el grupo para fundar la mítica Soft Machine, banda clave del rock psicodélico inglés, en la que también militaron Daevid Allen (fundador de Gong) y Andy Summers (guitarra de The Police).

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Ayers con Soft Machine.

En 1969, Ayers decide abandonar Soft Machine e iniciar su carrera en solitario. Ya en su primer disco, Joy of a Toy, se empieza a apreciar que Ayers es un músico maduro, para el que la música es sobre todo diversión, al margen de etiquetas e incluso del éxito.

En octubre del 70, Ayers reune un grupo más o menos estable, al que da el nombre de Kevin Ayers and the Whole World. En ese grupo, además de David Bedford a los teclados, encontramos a un joven que tocaba el bajo y la guitarra, y que en sólo tres años revolucionaría el mundo de la música con Tubular Bells. Ese mismo año se lanza el disco Shooting at the Moon, que a la postre sería el único que grabaría la mítica formación.

En su siguiente trabajo, Whatevershebringswesing (ya sin la coletilla de and the Whole World), de 1972, Ayers contaría de nuevo con la colaboración de Oldfield, así como en sus siguientes tres discos: Confessions of Dr. Dream and Other Stories (1974), June 1, 1974 (1974) y Odd Ditties (1976).

Durante los años siguientes, sigue sacando discos con regularidad, hasta que en 1988 parece retirarse de la escena musical con el disco Falling Up, retiro que sólo rompe para algún concierto ocasional y el disco acústico del 92 Still Life with Guitar, en el que vuelve a contar con la colaboración de Mike Oldfield en una pista.

Tras esto, Ayers, que siempre se mantuvo relativamente alejado de los focos, desaparece del todo, recluyéndose en el sur de Francia. Sin embargo, el año pasado, tras quince años de silencio (nada menos), volvió a la carga con The Unfairground, un trabajo del que ya hablamos en este blog en su momento, en este post de mi compañero Navigator.

Como decía al principio, su colaboración directa en la discografía de Oldfield es en realidad muy poca, tan sólo la canción Flying Start, del disco Islands (1987), que se editó como single y que contó, como el resto de temas de aquel álbum, con un video-clip realizado con las técnicas infográficas más avanzadas del momento.

A pesar de que Flying Start me parece el mejor tema del disco (en buena medida por la excelente interpretación de Ayers), me interesa más centrarme en la relación que tuvo con el joven Oldfield, ya que fue sin duda una de sus mayores influencias. En su autobiografía, Changeling, cuenta lo mucho que le impresionó su primer encuentro con Ayers en las oficinas de EMI. Le presentó a David Bedford (otro nombre muy importante en el “panteón” oldfiano), y tras hacerle una prueba con el bajo en la que Oldfield, en lugar de limitarse a acompañar, improvisó una melodía, lo incorporó a su banda. “Kevin Ayers fue la primera persona que conocía que tenía auténtica carisma”, escribe en Changeling.

Ayers no sólo le dio a Oldfield la oportunidad de seguir progresando y aprender mucho en el plano musical (Oldfield cuenta que fue entonces cuando se sintió un músico de verdad por primera vez) sino que de alguna manera se convirtió en un modelo y una figura paterna para el joven Mike. Él cuenta que realmente necesitaba una figura de referencia, y que Ayers asumió ese rol con gusto.

Además, fue testigo de excepción de las primeras fases de la creación de Tubular Bells. Oldfield vivía en su casa cuando comenzó a grabar las primeras demos con una grabadora Bang & Olufsen que pertenecía al propio Ayers, y que Mike abrió y trucó para poder grabar varios instrumentos superponiéndolos sin que se borraran (cuenta en Changeling que volvió a montarla y se la devolvió a Kevin sin decirle nada).

Aunque no sigo especialmente la carrera de Ayers, y no me atrae demasiado lo que hizo en los ochenta, siempre le reconoceré su saber estar y su tremenda originalidad (además de su voz, que me gusta mucho).  Ayers es la antítesis de la típica estrella de rock, un hombre que disfruta de las cosas sencillas y no necesita fama ni éxito. El gran público no lo conoce y nunca lo hará, porque él es el primero que no quiere. No por ello su contribución a la música es menor.

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Mike y el periodismo

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Continuando la sección iniciada por Turok3, me gustaría opinar sobre esta difícil relación, la de Mike con el periodismo, centrándome en un caso puntual, una entrevista de 1987 a El País.

Está claro que la fama de huraño de Mike se la ha ganado a pulso durante toda su carrera. Pero también es cierto que muchas veces el periodismo se ha cebado con él aprovechando esa reputación para dar rienda suelta a algo que a veces más parece manía personal que otra cosa.

Mike Oldfield en El País Semanal

Hay una entrevista que se publicó en la revista semanal del diario El País, en la promoción del Islands, 1987, que me resulta especialmente emblemática sobre esta actitud de cierto periodismo, el famoso cuarto poder.

Curiosa denominación ésta de cuarto poder. Cada vez más tengo la sensación de que han adelantado ya unos cuantos puestos y de cuartos han pasado a liderar la carrera. El término encierra en sí mismo el carácter poco democrático de este poder. Me explico. El principio de división de poderes, que propuso el Sr. Montesquieu hace ya unos cuantos años, tiene su origen en la tradición inglesa del balance of powers, la idea de que los poderes del estado se contrapongan unos a otros hasta alcanzar una posición de equilibro donde ninguno de ellos predomine sobre los demás. Pero este cuarto, no previsto por el Sr. Montes, se ha rebelado incluso más poderosos, valga la redundancia, que los otros tres, con una indudable capacidad para cambiar opiniones, cambiar leyes, cambiar gobiernos, cambiar jueces, pero sin que tenga su particular contrapoder que lo equilibre.

Mike Oldfield en El País Semanal Mike Oldfield en El País Semanal

Con las excusas de rigor por mi perorata, entro en materia. Entiendo que todo esto puede parecer muy exagerado para lo que viene a continuación. Pero, sinceramente, estoy convencido de que es producto de lo que acabo de decir. La impunidad del periodismo permite a algunos periodistas (insisto en lo de algunos) decir lo que quieren muchas veces sin el más mínimo rigor, y dejando colar fobias o filias totalmente personales en, como es el caso, una entrevista que debería ser mucho más aséptica.

Al grano. Os anexo imágenes de la entrevista de marras (clickeando sobre ellas las podréis ver en su tamaño original para poder leerla). En su momento, cuando compré El País Semanal y la leí me indignó. Ahora, unos cuantos años después, la releo y me sigue indignando. No por lo que dice, sino por la forma sutil en que el Sr. Diego Manrique manipula: en la traducción, con esas frases antológicas si no espabilas te quedas sin nada o es demasiado bueno para este mundo, todos quieren engañarle que transmiten al lector la idea de que Mike es un atontado egoísta que sólo sale con mujeres descerebradas que lo idolatren. Me gustaría ver el original en inglés para ver hasta qué punto se aplicó el concepto de traducción libre para darse alguna que otra licencia. Pero no sólo cultiva el arte de la, digamos semimanipulación sutil (bueno, no tan sutil en realidad), también se luce con el ejercicio de la ironía de mala baba: el santo varón por una vez Mike frena los ardores de su acompañante, o la impagable: algunos amigos bondadosos insisten en disuadirnos de esa idea (la de que Mike cante sus canciones). En fin, todo un ejercicio de lo que una entrevista no debe ser.

Mike Oldfield en El País Semanal

Al menos el señor entrevistador confiesa desde el principio, que desde que Mike le hizo una broma en 1979, que no le debió de caer muy bien, no es santo de su devoción. Queda claro, no hacía falta que se explayara mucho en eso.

Bueno, pues ahí queda mi indignación. Me adelanto a los comentarios: claro que Mike ha demostrado ser un bicho raro, bastante insociable y poco comunicativo. Pero eso no justifica ni medio ápice, a mi entender, la subjetividad impresionante que destila el entrevistador en cada línea. Un buen periodista debe sacarse el morral de rencores, antipatías, y fobias personales, y hacer su trabajo con objetividad. Otra cosa es una columna de opinión, pero no en una entrevista. En fin, es mi opinión.

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Max Bacon, una voz del rock melódico para el Oldfield más pop

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Hoy toca acercarnos a uno de los muchos vocalistas que han grabado con Mike Oldfield: Max Bacon. No es mucho lo que he encontrado sobre él, en parte porque nunca alcanzó excesiva fama en ninguna de las formaciones en las que estuvo, pero intentaré repasar su carrera tan minuciosamente como sea posible.

Bacon siempre ha estado vinculado al rock melódico y al AOR, formando parte al principio de su carrera de las bandas Moby Dick, Nightwing y Bronz, por ese orden. En la que alcanzó mayor repercusión fue en Nightwing, con la que grabó dos discos. Fue un grupo muy convencional de rock melódico, muy típico de los ochenta (con mucho teclado, canciones accesibles al gran público), pero agradable de escuchar y con algunos toques de rock duro (duro a la manera de unos Whitesnake, por ejemplo) interesantes. Dressed to Kill es uno de los temas cantandos por Bacon de más calidad.

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Max Bacon con Bronz. Él es el del centro.

Tras su paso por Bronz, Max Bacon se embarcó en 1986 en un proyecto del que ya hablamos en el artículo de Phil Spalding: el grupo GTR, que unió al mencionado bajista, a Steve Howe y Steve Hackett con el mismo Bacon. Como ya sabemos, el proyecto duró muy poco, aunque a Bacon le sirvió para hacer contactos que le servirían en el futuro para seguir trabajando.

Al año siguiente, requieren los servicios del vocalista para el proyecto Phenomena, otro “supergrupo” basado en el concepto de grabar discos con canciones de rock directas con letras sencillas, unidas a ideas desarrolladas en vídeo. Entre los músicos participantes hay nombres tan importantes como Brian May, Glenn Hughes, o el desaparecido Cozy Powell (batería en el Rainbow de Ritchie Blackmore). Max Bacon participó en la grabación del segundo disco, Dream Runner (1987).

Tras su colaboración con Phenomena, vendrán sus colaboraciones con Oldfield (que ahora mismito comentamos), y sus discos en solitario. The Higher You Climb (1996), que incluía versiones de GTR y Yes, y From the Banks of the River Irwell (2002). Entre medias, colabora con Steve Howe en su Portraits of Bob Dylan (1999).

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En los últimos años, Max Bacon ha abandonado el mundo de la música y es propietario de un pub en Yorkshire, Inglaterra.

Bacon participó en dos de los discos más comerciales de Oldfield, Islands y Earth Moving, que son además los más cercanos al estilo en el que Bacon se movió toda su carrera musical. En Islands, cantó Magic Touch para el mercado americano, mientras que en Earth Moving puso su voz en Hostage y Bridge to Paradise. Magic Touch me parece una buena canción, con una buena interpretación de Bacon, pero la verdad es que las dos canciones en las que participa de Earth Moving me parecen de las más flojas del disco (aunque tampoco sea por culpa suya).

Eclipsado por los excelentes vocalistas con los que ha colaborado Oldfield (Roger Chapman, Jon Anderson, Kevin Ayers…), Bacon no deja por ello de ser una buena voz que aunque no tuvo suerte de cara a darse a conocer al gran público, tuvo la fortuna de codearse con grandes músicos y de desarrollar una carrera de más de quince años que a buen seguro recuerda agradablemente.

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Rick Fenn, el guitarrista/bajista del Mike Oldfield’s Group

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Hoy me acercaré a la figura de uno de los músicos que llegó a formar parte de aquello que efímeramente se conoció como Mike Oldfield’s Group: Rick Fenn.

Rick Fenn

Rick Fenn es un guitarrista inglés que desde 1977 tocó en 10 cc. Se trata de un grupo poco conocido en nuestro país pero que alcanzó cierta fama en el Reino Unido y Alemania con canciones como I’m not in Love. Es un grupo extraño, de filiación difusa (aunque se le suele catalogar dentro del rock progresivo o el Art Rock), en el que muchos ven una sátira al pop y otras corrientes musicales comerciales. Fenn grabó cinco discos de estudio con la banda, más una colaboración en un tema del disco Mirror Mirror de 1995.

También perteneció durante los años 81 y 82 a Sniff’n’ the Tears, el grupo liderado por Paul Roberts.

Paralelamente a sus últimos años en 10 cc, iniciará una serie de colaboraciones con otros músicos. Al margen de Oldfield (que como siempre lo dejamos para el final), Fenn trabajó con dos músicos miembros de dos de las bandas más importantes del progresivo.

Por un lado, tenemos el disco que grabó con Nick Mason, ex batería de Pink Floyd. Fue Profiles, de 1985, el segundo álbum que grababa Mason, en el que Fenn tuvo un papel destacado (aparece como coautor en la carátula). El disco resulta un tanto decepcionante para alguien que estuvo en Pink Floyd, aunque tiene cosas interesantes, como el single Lie for a Lie, con voces de David Gilmour y Maggie Reilly.

El otro músico al que me refería es Rick Wakeman, teclista de Yes, al que acompañó en una gira durante 1985, en la que se interpretaron tema en solitario de Wakeman pero también los grandes éxitos de Yes.

Además, otro dato que he podido encontrar es que compuso junto con Peter Howarth un musical basado en Robin Hood: Robin Prince of Sherwood.

Centrándome ya en su colaboración con Mike Oldfield, es inevitable empezar por la curiosa historia de su inicio. Fenn era guitarrista en 10 cc y se puso en contacto con Oldfield porque quería tocar con él. Éste le contestó que no necesita un guitarrista, pero sí un bajista, a lo que Fenn contestó que aprendería a tocar el bajo. Si es cierto lo que el propio Oldfield contaba en la entrevista de aquel mítico programa de Musical Express del 81, él mismo ayudó a Fenn a aprender. De esta forma, Fenn se unió al grupo de músicos que acompañó a Oldfield en el European Tour de 1981, para colaborar después en varios de sus álbumes.

Rick Fenn

Concretamente, los discos de Oldfield en los que se puede encontrar el nombre de Rick Fenn son Five Miles Out (guitarra), Crises (guitarra en el tema del mismo nombre) y Islands (guitarra).

En los directos, Fenn cumplía sobradamente con el bajo, además de apoyar con la guitarra a Oldfield en algunos temas que precisaban de dos, o mientras éste cogía el bajo. Incluso si se terciaba, hacía coros y percusiones sencillas para complementar a los percusionistas, como se aprecia en el Conflict de Montreux. De esa época también son algunos playbacks de Arrival en los que se le puede ver con una guitarra española.

La importancia de Rick Fenn va más allá de la de mero colaborador o músico de sesión. Como el resto de aquel Mike Oldfield’s Group, estuvo presente en una etapa de cambios para Oldfield: él, que siempre había sido un tipo huraño más bien misántropo, se rodeaba de lo más parecido a un grupo que tendría nunca, y se animaba a salir de gira con él, a pesar de que nunca le entusiasmó tocar su música en directo (o sí, ya sabéis, según el día que le pregunten). Fenn, como Tim Cross, como Phil Spalding más adelante, provenía de una corriente musical que poco o nada tenía que ver con los primeros trabajos de Oldfield, y seguramente eso propició que de la confrontación de diferentes formas de interpretar saliera algo nuevo, la que se considera su etapa progresiva, dominada por el intercambio de ideas entre músicos. La aportación de Rick Fenn se nota sobre todo en Five Miles Out, que de alguna forma fue el único álbum fruto realmente del trabajo de equipo gestado durante la gira del 81, ya que el siguiente, Crises, fue mucho más personal. Tim Cross contaba en su reciente entrevista que Fenn fue el autor de la parte final de Orabidoo, y muy posiblemente su aportación en la composición no acabó ahí. En la misma entrevista, Cross desvelaba que el título de Family Man aludía a la diplomática manera que tenía Rick de quitarse de encima a las fans. Por último, no puedo dejar de mencionar su guitarra en esa joya que es Taurus II, muy rockera y apoyando a la perfección a la guitarra principal de Oldfield.

Os dejo con el directo de la tercera y cuarta partes de Platinum de Montreux, donde se aprecia muy bien la labor de Fenn al bajo, especialmente al principio.

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Número 26 del fanzine alemán Hiawatha II

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Desde hace varias semanas se encuentra disponible una nueva entrega del fanzine Hiawatha II, que se corresponde al número 26 de la veterana publicación alemana.

Hiawatha II

Si el número anterior dedicó prácticamente todas sus hojas, incluyendo la portada, a la presencia de Mike Oldfield en la gira Nokia Night of the Proms, informando de las actuaciones, adjuntando fotos propias y recortes publicados en la prensa germana, esta nueva entrega, tal y como era de esperar, se centra en Music of the Spheres, recopilando todas las noticias conocidas hasta la fecha.

Según nos avisa Alberto (Valiado), veterano suscriptor de la revista, el punto fuerte de dicho número 26 es una entrevista en exclusiva de nueve páginas a Karl Jenkins, realizada por Martin Glatz, al hilo de la participación y colaboración del músico galés con Mike Oldfield en Music of the Spheres. También nos encontramos las fotografías promocionales que vimos la semana pasada, como la imagen de la contraportada.

Hiawatha II

Además, siguen secciones fijas como el editorial, noticias varias de los últimos meses, sección de pósters dedicada a The Killing Fields, Islands y The Complete, o un retrato del fan, en forma de redacción, dedicado a nuestra colaboradora Tati.

Por último, en la web oficial se encuentra la información para las suscripciones y en el antiguo blog siguen disponibles breves reseñas de los números 22, 23, 24 y 25.

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Phil Spalding, el excéntrico bajista de la gira Discovery

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Phil Spalding (Londres, 1957) es un bajista que aparece en varios de los discos de Mike Oldfield de la década de los ochenta, además de haber participado en las giras del 83 y el 84. A diferencia de otros colaboradores de la época, Spalding se ha dedicado sobre todo a hacer colaboraciones como músico de sesión, por lo que rastrear su carrera ha sido una tarea un poco más complicada.

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Su carrera se inició a finales de los 70, primero en la Bernie Tormé Band y después en Original Mirrors. Eran dos de tantos grupos tan coyunturales que surgieron en Gran Bretaña en esa época, influidos por Roxy Music y la emergencia del punk.

En 1980 se une al primer grupo de verdadera repercusión en el que participará: Toyah. Era un grupo ecléctico con cierta ascendencia punk y new wave, en el que además de como bajista colaborará en la composición. El grupo permanecerá unido hasta el 83, pero antes, el batería Simon Philips se unirá a Toyah para la grabación del álbum The Changeling (nada que ver con la autobiografía de Oldfield). Probablemente ese contacto con Philips fue el que posibilitó su colaboración con Mike Oldfield (que analizaremos seguidamente), que estaba en una esfera musical completamente alejada a la suya, y que además abominaba del punk.

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Aún en ese período de colaboración, Spalding se embarcará en un ambicioso proyecto: la banda GTR, formada en 1986 nada menos que por Steve Hackett (Genesis) y Steve Howe (Yes, Asia). Además de con Spalding, el grupo contó con el batería Jonathan Mover (Marillion) y el vocalista Max Bacon (curiosamente, también colaborador de Oldfield en Hostage y Magic Touch). De estilo similar al de Asia y otros grupos de AOR, a GTR sólo le dio tiempo a grabar un disco antes de su disolución por desaveniencias personales entre sus miembros. Tuvieron cierto éxito con singles como The Hunter y sobre todo When the Heart Rules the Mind, cuyo vídeo podéis ver a continuación: 

Tras la disolución de GTR, el bajista siguió trabajando como músico de sesión para, entre otros, Kylie Minogue, Robbie Williams y Mick Jagger (en el disco de 2001 Goddess in the Doorway).

En su colaboración con Oldfield, el nombre de Phil Spalding aparece en Crises (bajista en el tema homónimo y en Moonlight Shadow) Islands (bajista) y Earth Moving (bajo y voces de acompañamiento en varios temas). Spalding también aparece en el vídeo clip de la más exitosa canción vocal de Oldfield, Moonlight Shadow.

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Spalding fue uno de los pocos bajistas con los que ha grabado Oldfield, que casi siempre ha preferido hacerse cargo él mismo del bajo (instrumento que como sabéis domina y tocó en la banda de Kevin Ayers antes de iniciar su carrera en solitario). Es posible que el cambio en el estilo de su música le hiciera tomar la decisión de contar con un bajista más acostumbrado al rock. Oldfield siempre ha cuidado especialmente el bajo y elabora interesantes líneas para el mismo, y lo cierto es que Spalding lo hace muy bien y cumple con soltura (ahora mismo me vienen a la cabeza el North Star o el Tricks of the Light de la gira del 84 como buenos ejemplos de ello). Como Simon Philips, Spalding contribuyó mucho al sonido rockero de los temas de Discovery y Crises en la giras. Muy entregado y permanentemente activo sobre el escenario, era todo un personaje cuyos continuos y a veces histriónicos movimientos contrastaban con los de Oldfield, mucho más parado en directo.

Os dejo para acabar el Five Miles Out de San Sebastián 84; atentos a Spalding al final del tema, que no tiene desperdicio.