Tras las fotografías de Mike Oldfield en el exterior del Guggenheim antes de la rueda de prensa, salto en el tiempo al viernes por la noche para expresar mi opinión sobre el concierto, la tan esperada presentación mundial de Music of the Spheres con la Orquesta Sinfónica Euskadi y la Sociedad Coral de Bilbao.
En cuanto a la actuación en sí el resultado fue bueno, ni peor ni mejor de lo esperado. Sobre todo por parte de toda la orquesta, que interpretaron a la perfección la partitura completa. Pero respecto a la guitarra de Mike Oldfield, tal y como ya conocíamos, su participación en el disco es escasa, y al verlo en directo, todavía se notaba más, siendo en la mayoría de los fragmentos otro oyente más, que se giraba desde su asiento para ver a los miembros de la orquesta que tenía detrás, moviendo la cabeza al ritmo de la música.
Al hilo del sonido de su guitarra clásica, y sin contar algún fallo puntual que apreciaron varios compañeros, me decepcionó mucho el bajo volumen al que se escuchaba, y más cuando el día anterior, en la rueda de prensa, insistió en que el único micrófono que íbamos a ver durante la actuación, sería el de su instrumento. Algo falló en la amplificación del sonido de sus cuerdas, o quizá, se debiera a la ubicación desde donde presencié el concierto, en la zona de los fans acreditados, tal y como más adelante describiré.
Respecto a los temas que más me gustaron en directo, de la primera parte del disco me quedo con Harbinger, con unos coros que ponían los pelos de punta; con la progresión y gran fuerza de The Tempest, donde Mike Oldfield parecía disfrutar de lo lindo escuchándola mientras miraba a la orquesta agitando la cabeza; con On My Heart, con la preciosa voz de Hayley Westenra, que nos sorprendió con una interpretación perfecta en directo, además de su belleza y elegancia.
Sin embargo, me decepcionaron en directo tres de las canciones que más me gustan del disco, Animus y Silhouette, con un sonido en vivo que se escuchaba realmente bajo; y sobre todo Shabda, donde el coro, que tan bien estuvo a lo largo de la noche, no consiguió emocionarme.
Continuando con la parte dos, que fue interpretada seguidamente, sin pausa ni aplausos en medio, la sorpresa vino al final, con Musica Universalis, un tema que si en el disco no terminaba de convencerme, sobre todo por su conclusión, interpretado en directo ganó muchos puntos, al igual que Empyrean, que sonó con mucha fuerza. Pero antes, Aurora volvió a manifestarse como una de las mejores canciones del álbum, con un coro espléndido que en esta ocasión sí consiguió emocionarme, así como la segunda y última participación de la noche de Hayley Westenra, divina.
Aunque al igual que ocurrió con la primera parte, los pasajes más tranquilos que suenan en el disco, en directo desde el atrio del museo tuve la sensación que pasaron desapercibidos: Prophecy, Harmonia Mundi y The Other Side.
Resumiendo, por una parte una ejecución perfecta de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, el coro y los dos momentos vocales de Hayley Westenra. Pero por otro lado, un sabor un tanto amargo con el sonido de la guitarra de Oldfield que se escuchaba muy bajo junto a la orquesta. No sé si sería un fallo de la amplificación, pero el resultado sonoro, al menos desde la zona de fans, fue algo decepcionante.
Sobre las grabaciones, fotografías y demás, la normativa de la organización quedaron muy claras, estando totalmente prohibida la entrada de cámaras. Ya durante el concierto, observé que varios responsables de la seguridad, al momento, llamaban la atención a toda persona que veían fotografiar o filmar. Otra cosa es que alguien grabase algo con teléfono móvil o consiguiese sacar alguna instantánea allí, pero en principio, parece que de testimonio gráfico sólo tendremos las fotografías de las agencias acreditadas que han aparecido en algunos diarios, así como esos fragmentos en vídeo de Harbinger y On My Heart que durante el día de ayer fueron emitidos en televisión.
Y respecto al audio, quedó claro en la rueda de prensa que la semana que viene se pondrá a la venta a través de la tienda iTunes, aunque la prensa local, menciona fragmentos, en vez del concierto entero. Pronto saldremos de dudas en este sentido.
En cuanto a la zona de los seguidores, la visibilidad del escenario fue muy reducida. Se trataba de un espacio situado en el atrio del museo, muy cerca del escenario, a unos pocos metros, aunque totalmente esquinados hacia la parte derecha, donde estuvimos de pie un grupo de personas acreditadas. Por allí estaban los responsables de Tubular.net y Dark Star por parte de Inglaterra, junto los fans afortunados de sus sorteos, además de una representación alemana, con muchos nombres conocidos. Y por parte de España, un representante de cada fansite, y los diez ganadores del concurso organizado días atrás.
Desde nuestra posición, no veíamos al coro, ya que nos tapaba una gran columna, pero sí a la mitad de la orquesta. Por suerte, aunque tal y como describo estábamos en una esquina, al colocarnos a la misma altura del inicio del escenario, mirando en línea recta, veíamos a Enrique Ugarte de perfil, dirigiendo a la orquesta con la batuta. En el caso de Oldfield, al situarse en un asiento al lado del director, también pudimos verle en todo momento, sobre todo cuando se giraba a mirar a la orquesta. Y lo mismo ocurrió con Hayley, sentada durante todo el concierto al lado del director.
Justo detrás de nosotros, teníamos la puerta de cristal por donde accedimos a esta zona del atrio, con varios miembros de seguridad en la zona, y al otro lado, una decena de seguidores y buenos amigos que decidieron esperar allí, sin acceder, ya que como sabían con antelación, no tenían acreditación.
La situación fue extraña para los que estuvimos dentro, ya que simplemente era girar la cabeza y verles esperar al otro lado de los cristales, a unos pocos metros. Y más para ellos, lógicamente, estando tan cerca sin poder escuchar el concierto. Pero las normas de la organización del evento fueron así, y en ese sentido, si decidieron esperar fuera, ya conocían con anterioridad que al no tener acreditación sería imposible acceder.
Sobre esta zona que he descrito de los fans acreditados, durante el concierto, notaba que varios seguidores alemanes e ingleses se mostraban realmente indignados por el espacio asignado. Por el idioma no entendía lo que querían decir, pero supongo que aunque ya se imaginaban y daban por hecho que la zona tendría una visibilidad reducida, al verla les resultó insultante. Pero en fin, es lo que había, e imagino que será como todo, se puede ver la botella medio llena o medio vacía.
En mi opinión, como he descrito antes, la visibilidad era muy mala, eso es innegable, pero por otro lado, fue todo un lujazo presenciar el concierto en directo, cuyo sonido, salvo el problema en el volumen de la guitarra de Mike que citaba antes, disfruté mucho, tanto por parte de la Orquesta Sinfónica Euskadi como del coro. Un recuerdo inolvidable.
Pronto más informaciones y alguna que otra sorpresa 