Nuevo micrositio en castellano dedicado a Music of the Spheres

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Carlos López, uno de nuestros lectores habituales, y autor de algunas de las cabeceras que actualmente lucen en el blog, ha creado un nuevo micrositio dedicado a Music of the Spheres, dentro de enfoCarlos.net, página web donde expone sus trabajos fotográficos a través de galerías artísticas.

enfocarlos.net

Desde el blog os invitamos a leer su análisis personal tema a tema del disco, así como a echarle un vistazo a sus fantásticos reportajes fotográficos ;-)

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Mi opinión de Music of the Spheres

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Me vais a permitir que me salga de mi parcela habitual en este blog para comentar mis primeras impresiones tras escuchar Music of the Spheres por primera vez. Es simplemente mi opinión, no pretendo sentar cátedra ni dar con la verdad absoluta, y pido perdón de antemano si a alguien le molesta algo de lo que escribo, porque mi intención es crear debate, no polémica.

Music of the Spheres

Al fin, tras múltiples retrasos, ayer compré y escuché el último trabajo de Mike Oldfield. El veredicto… ni frío ni calor.

Vamos por partes. Para mí es evidente que supone una mejora respecto a sus tres últimos discos, de los que poca cosa me parecía rescatable. Contar con una orquesta tenía que suponer necesariamente un cambio en el resultado final, pero, que nadie se llame a engaño, esto no es la incursión de Oldfield en la música sinfónica, por mucho que así nos lo hayan vendido: Music of the Spheres es una banda sonora épica al estilo de las que pueden encontrarse en muchas películas de Hollywood. Hergest Ridge o Incantations están más cercanas en intención a una sinfonía de lo que está MOTS.

Qué duda cabe de que el disco es agradable, “bonitoâ€. Ningún tema chirría, el sonido es fabuloso… Y sin embargo, también es un disco tramposo, que tira de todos los recursos fáciles para emocionar que pueden encontrarse en las bandas sonoras en las que se inspira (de manera más o menos directa), y que cualquier compositor conoce bien. Se aprecia perfectamente cómo se construyen los clímax, qué mecanismos usan Oldfield y Karl Jenkins para llegar al oyente: ahora metemos timbales, ahora la sección de viento metal, si queremos conmover metemos un piano lentito… Todo muy de manual. En su época dorada Oldfield hacía justo lo contrario: tiraba siempre por el camino difícil, no caía en lo obvio y no le importaba no calar a la primera. MOTS entra de forma mucho más rápida que Amarok (por poner un ejemplo), pero de la misma manera, saldrá antes, porque la complejidad e intención de ambos discos es totalmente distinta, y tras varias escuchas, esas emociones que provoca desaparecerán y no habrá detrás nada sólido que invite a revisitarlo (hablo de mi caso personal, naturalmente).

Mike Oldfield

De esta forma, escuchar MOTS es una experiencia que sorprende muy pocas veces. Tiene demasiados lugares comunes, tanto de su propia obra (me temo que estoy de acuerdo con los que consideran excesiva la enésima referencia al inicio de Tubular Bells, pero es que además Musica Universalis recuerda poderosamente a The Bell) como de otras bandas sonoras (las de Danny Elfman, por ejemplo). El disco se va escuchando sin sobresaltos, con partes más inspiradas y otras más normalitas, algunas pasándose de cursis, pero siempre dentro de los cauces esperados, sin salirse del guión establecido. De todos los temas el que más me ha gustado es The Tempest, donde, a pesar del sobado guiño tubular, veo cierta creatividad, algo diferente.

La voz de Hayley Westenra ciertamente es muy buena, a pesar de que On My Heart como tema no me parezca nada del otro mundo, ella solita lo levanta perfectamente. Lang Lang por su parte está muy bien, pero no entiendo (salvo como maniobra de marketing) que se cuente con un pianista de su calibre para hacer lo que hace: es como llamar al doctor House para curar un catarro.

Hayley Westenra

Por otra parte, me ha sorprendido, y lamento mucho, que la guitarra de Oldfield apenas se escuche en el disco. Por los comentarios que había leído me imaginaba que no tendría una gran presencia, pero no esperaba que fuera tan poca. Para mí es muy triste, sabiendo como sabemos lo que era capaz de hacer Oldfield tan sólo con una guitarra clásica o acústica, a pelo, comprobar que se ha abandonado tanto como guitarrista que apenas esboza cuatro melodías en todo el disco, brevísimas. En Aurora hay una muy maja, pero en la que no ahonda, como habría hecho hace años, retorciéndola, matizándola, enriqueciéndola. No quiere o no puede, en realidad es lo mismo.

La conclusión a la que llego es que, aunque es un disco digno (que no es poco estando como estaba el patio), MOTS no supone la vuelta del mejor Oldfield (que, asumámoslo, no va a volver). Es su incursión en un género en el que hay maestros con los que sale muy mal parado en una comparación, y quizás es éste el problema: Mike Oldfield lleva demasiado tiempo sin hacer lo que hace mejor (su propia música, inclasificable, ecléctica, única) e intentando hacer un disco de música celta, otro de tecno, otro de chill out… ahora le ha tocado el turno a las bandas sonoras orquestales.

Al menos, Music of the Spheres le ha devuelto el favor de muchos fans y cierto prestigio en el mundo musical que se había perdido. Ha vuelto a estar en los medios y se ha vuelto a involucrar, aunque haya sido a regañadientes, en la promoción. De cara al futuro, dudo mucho que veamos gira o disco nuevo en muchos años. Asumo que está prejubilado y lo que menos le importa ahora mismo es la música. Está en su derecho, naturalmente, pero uno ve a otros músicos, de su edad o incluso más mayores, sacando buenos discos, dando conciertos continuamente, disfrutando de la música… y da pena, de verdad.

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Maduro, artículo de opinión en El Correo

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Al hilo de la relación entre Mike y el periodismo, la semana pasada, El Correo, Diario de Vizcaya y Bilbao, además de publicar la noticia de la presentación de Music of the Spheres en Bilbao, junto a una descripción del álbum, también dedicaron un artículo de opinión a Mike Oldfield que nos pasó desapercibido, firmado por Enrique Portocarrero, bajo el título Maduro:

El Correo Digital

No es que Mike Oldfield sea ya una “estrella” de la música contemporánea, francamente, pero al menos se le debe reconocer todavía su doble virtud de artista popular y permanentemente experimental. Algo realmente milagroso, sí, tanto por la fugacidad del éxito y la fama en el mercado actual de la música, como por la dificultad de mantener la popularidad y un constante ánimo experimental durante casi treinta y cinco años de carrera.

Evidentemente, en ello tiene mucho que ver la calidad compositiva de un músico que ha sabido adaptarse a las corrientes de cada momento, buscando también soluciones de tecnología instrumental e inspiraciones en paralelo con la cultura y la sociología contemporánea. A saber, Oldfield no sólo es un histórico del rock sinfónico y un pionero aplicado de los sintetizadores, las cajas de ritmos y los loops, sino también un defensor de la integridad y la superioridad instrumental frente a los excesos cibernéticos.

De igual manera, su afinidad inicial con el folk le ha convertido en un dominador de los ritmos étnicos y hasta de la World music. Hablamos ahora de un compositor maduro y todavía popular, que hace una música contemporánea y sinfónica, pasada por un chill out medio hipnótico, con coros de calidad, formidables arreglos instrumentales e influencias multiculturales. Casi nada.

¿Qué os parece esta reflexión sobre el músico británico? Continúa el debate…

Gracias a Rume por el aviso.

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Mike y el periodismo

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Continuando la sección iniciada por Turok3, me gustaría opinar sobre esta difícil relación, la de Mike con el periodismo, centrándome en un caso puntual, una entrevista de 1987 a El País.

Está claro que la fama de huraño de Mike se la ha ganado a pulso durante toda su carrera. Pero también es cierto que muchas veces el periodismo se ha cebado con él aprovechando esa reputación para dar rienda suelta a algo que a veces más parece manía personal que otra cosa.

Mike Oldfield en El País Semanal

Hay una entrevista que se publicó en la revista semanal del diario El País, en la promoción del Islands, 1987, que me resulta especialmente emblemática sobre esta actitud de cierto periodismo, el famoso cuarto poder.

Curiosa denominación ésta de cuarto poder. Cada vez más tengo la sensación de que han adelantado ya unos cuantos puestos y de cuartos han pasado a liderar la carrera. El término encierra en sí mismo el carácter poco democrático de este poder. Me explico. El principio de división de poderes, que propuso el Sr. Montesquieu hace ya unos cuantos años, tiene su origen en la tradición inglesa del balance of powers, la idea de que los poderes del estado se contrapongan unos a otros hasta alcanzar una posición de equilibro donde ninguno de ellos predomine sobre los demás. Pero este cuarto, no previsto por el Sr. Montes, se ha rebelado incluso más poderosos, valga la redundancia, que los otros tres, con una indudable capacidad para cambiar opiniones, cambiar leyes, cambiar gobiernos, cambiar jueces, pero sin que tenga su particular contrapoder que lo equilibre.

Mike Oldfield en El País Semanal Mike Oldfield en El País Semanal

Con las excusas de rigor por mi perorata, entro en materia. Entiendo que todo esto puede parecer muy exagerado para lo que viene a continuación. Pero, sinceramente, estoy convencido de que es producto de lo que acabo de decir. La impunidad del periodismo permite a algunos periodistas (insisto en lo de algunos) decir lo que quieren muchas veces sin el más mínimo rigor, y dejando colar fobias o filias totalmente personales en, como es el caso, una entrevista que debería ser mucho más aséptica.

Al grano. Os anexo imágenes de la entrevista de marras (clickeando sobre ellas las podréis ver en su tamaño original para poder leerla). En su momento, cuando compré El País Semanal y la leí me indignó. Ahora, unos cuantos años después, la releo y me sigue indignando. No por lo que dice, sino por la forma sutil en que el Sr. Diego Manrique manipula: en la traducción, con esas frases antológicas si no espabilas te quedas sin nada o es demasiado bueno para este mundo, todos quieren engañarle que transmiten al lector la idea de que Mike es un atontado egoísta que sólo sale con mujeres descerebradas que lo idolatren. Me gustaría ver el original en inglés para ver hasta qué punto se aplicó el concepto de traducción libre para darse alguna que otra licencia. Pero no sólo cultiva el arte de la, digamos semimanipulación sutil (bueno, no tan sutil en realidad), también se luce con el ejercicio de la ironía de mala baba: el santo varón por una vez Mike frena los ardores de su acompañante, o la impagable: algunos amigos bondadosos insisten en disuadirnos de esa idea (la de que Mike cante sus canciones). En fin, todo un ejercicio de lo que una entrevista no debe ser.

Mike Oldfield en El País Semanal

Al menos el señor entrevistador confiesa desde el principio, que desde que Mike le hizo una broma en 1979, que no le debió de caer muy bien, no es santo de su devoción. Queda claro, no hacía falta que se explayara mucho en eso.

Bueno, pues ahí queda mi indignación. Me adelanto a los comentarios: claro que Mike ha demostrado ser un bicho raro, bastante insociable y poco comunicativo. Pero eso no justifica ni medio ápice, a mi entender, la subjetividad impresionante que destila el entrevistador en cada línea. Un buen periodista debe sacarse el morral de rencores, antipatías, y fobias personales, y hacer su trabajo con objetividad. Otra cosa es una columna de opinión, pero no en una entrevista. En fin, es mi opinión.

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Opina sobre cuestiones trascendentales

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Hoy inaguramos esta nueva sección en la que todos los lectores del weblog podremos expresar nuestras opiniones sobre cualquier tema relacionado con Mike Oldfield y su música.

Debates y opinión

Empezamos con un par de cuestiones que darán mucho de que hablar, ya que son preguntas que todos nos hacemos y que hemos discutido anteriormente a raíz de otras entradas. Estos primeros temas no son tanto una opinión, sino más bien decir qué esperamos nosotros de cara un futuro próximo.

¿Será Music of the Spheres el último disco de estudio de Mike Oldfield?
¿Hará alguna gira, por pequeña que sea, a raíz del lanzamiento?

Este es el primer tema que proponemos para que toda la gente que lo crea oportuno pueda opinar. ¡A escribir!

Pero habrá muchos más temas para la discusión y vuestra participación será fundamental, así es que espero que pronto me mandéis al correo turok3 (@) mikeoldfieldblog.com vuestras propuestas de temas para que todo el mundo opine sobre ellos. Poco a poco, se irán planteando todos vuestros temas.

Debates y opinión

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Me presento…

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Hola a todos. Mi nombre es Gerardo, aunque desde que empecé a moverme por la red firmo como The Watcher, como algunos imaginaréis, inspirado por el corte de The Watcher and the tower de Crises.

Soy más o menos de la quinta de Santi y Ãngel, y empecé a escuchar a Oldfield en el viaje de fin de curso de octavo de EGB, con catorce años, precisamente Crises. Mi primer contacto con la comunidad oldfiana fue hace menos de tres años. Empecé a comentar por el foro hispano, y poco después David inició la bitácora de A Man and His Music, que seguí desde el principio, comentando regularmente. Desde julio de este año también tengo mi propio blog alojado en la Coctelera, en el que también he hablado de Mike Oldfield en un par de ocasiones.

El blog de The Watcher

Pese a que sigo la actualidad de Oldfield, soy un nostálgico de sus primeros discos (hasta Discovery, sobre todo), y no me gusta demasiado lo que ha hecho últimamente. Sigo empecinado en no escuchar Music of the Spheres, que espero que me devuelva algo de entusiasmo con el Oldfield actual.

En este nuevo blog intentaré colaborar regularmente con artículos centrados en los músicos que a lo largo de los años han trabajado con Oldfield, recopilando datos sobre ellos y avisando de posibles noticias que les atañan, pero mi idea es que también sean artículos de opinión que fomenten el debate musical, que en realidad es lo que más me gustaba del blog de David: hablar de música.

Espero que apoyéis este nuevo proyecto, que está llamado a dar continuidad a ese espacio de visita obligada para todos nosotros que era A Man and His Music. Aprovecho también para saludar a los compañeros de weblog.

Esto ya está en marcha; en breve, colgaré el primer post.

Un saludo.

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