Biografía: últimas correcciones

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Corrigiendo la biografía

Corrigiendo la biografía

Sin ánimos de abusar del blog, me gustaría informar (para aquellos interesados que quieren saber el proceso) que sigo trabajando en la biografía sobre Mike Oldfield. Aunque ya ha sufrido multitud de repasos, hace unas semanas empecé la última corrección profunda con ampliación de información incluída. Todo para tener una obra lo más digna posible que no os defraude. Es una auténtica experiencia revivir toda la historia de Mike desde su nacimiento, sobre todo por la abundante información disponible hoy en día y gracias a la amabilidad y accesibilidad de varios de sus amigos y colaboradores (David Bedford, Maggie Reilly, Tim Cross, Bieito Romero, Terry Illot, etc.).
Las dos primeras partes (unas 160 páginas) están ya definitivamente cerradas y listas para presentar a una editorial que ha mostrado gran interés en su publicación. Ahora queda ver si les gusta y negociar la mejor distribución posible. Ojalá os pueda dar buenas noticias en breve. Gracias a todos por el apoyo y al blog por permitirme informar sobre este proyecto.

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Mike Oldfield: “No tengo ningún amigo”

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 Entrevista origial

Entrevista a Mike Oldfield para la revista Q Magazine, (por Ben Mitchel).
Original publicado en inglés. Transcripción y traducción: www.MundoMikeOldfield.es

Mike Oldfield es un hombre con muchos problemas. Contestar preguntas que empiezan con “por qué…” es sólo uno de ellos. Oldfield está pasando la semana visitando Bikini, una cadena de islas en las Bahamas, y explora la región a bordo de su inmaculado yate de lujo de setenta pies. Sentado en un restaurante próximo a la marina en una mañana nublada tropical, se vuelve extrañamente animado cuando habla sobre su biografía de 2007, Changeling. El libro aborda su juventud y los inicios de su carrera con detalles exhaustivos, particularmente el período cuando, siendo un multi-instrumentista de 20 años, Oldfield se vuelve una superestrella reacia tras su éxito de rock progresivo experimental de 1973, Tubular Bells. Es lógico preguntar por qué los años comprendidos entre 1999 y 2006 ocupan sólo doce páginas.

Mike difrutando de su retiro“Bien”, dice. “¿Por qué, por qué, por qué, por qué?” Si hubieras sido tan amable de leer el libro sabrías claramente que no contesto preguntas que empiezan con por qué. Es… [agotado]. ¿Cómo empiezo a explicarlo? ¿Nunca haces nada espontáneo? Simplemente, yo sí.”

Subsiguientes menciones al interrogativo prohibido serán contestados con “dijiste la palabra de nuevo”, una retahíla de “¿por qué, por qué, por qué?” o simplemente una mueca. Oldfield explica que su pesadilla particular proviene de la entrevista que tuvo mientras promocionaba el lanzamiento de Tubular Bells.

“Fue tan horrible. Una experiencia dolorosa. El entrevistador me preguntó por qué escribí Tubular Bells. Sopesé mi respuesta unos veinte minutos y no puede dar una razón, lo que le molestó.” Oldfield rehusó a participar en ningún acto mediático posterior.

Hoy, sereno para hablar sobre el relanzamiento de este año de Tubular Bells, es más pletórico. “Quizá podamos sentarnos tranquilamente durante diez minutos”, dice cuando siente la necesidad de ordenar sus pensamientos, aunque esta intermisión está rellena de otras recolecciones de otros encuentros con otros medios y un alarde orgulloso de la nueva actitud de su hijo de 5 años, Jake, para nadar.

oldfieldbahamas3Aparentemente al fin, el de 56 años es un modelo de satisfacción, un músico de mediana edad grandiosamente exitoso. Está bronceado, luce un Rolex plateado y parece sano desde un punto de vista corpulento. Como evidencian las bermudas cacahuete que más tarde se remojaron en una piscina contigua, él es sumamente natural. Oldfield es propietario de una casa cerca de Gran Bahama, pero esta residencia actualmente permanece desabitada. El barco, recientemente comprado de segunda mano por dos millones de dólares, es ahora su casa permanente para él y su familia: su segunda esposa Fanny, dos niños, su niñera y un spaniel field llamado Fluff. Hay un estudio portátil en el barco, pero Oldfield no tiene planes para crear más música y tiene poco interés en el trabajo de otros artistas. “Odio la música”, dice. “El silencio total y completo es mi música favorita.”

El más joven de los tres niños, Michael Gordon Oldfield nació en Reading el 15 de mayo de 1953. Disfrutó de una infancia placentera “hasta la edad de los 5 años.” Entocnes, recuerda: “todo se volvió loco”. Su padre, Raymond, era doctor. “Solíamos montar aeroplanos de juguete juntos”, dice. “Era estupendo”. Su madre, Maureen, trabajaba como enfermera, pero cayó en una depresión y fue ingresada en el Mental Health Act durante veintiocho días, cuando Oldfield tenía 9 años. Como su estado empeoraba, siguieron tratamientos menos convencionales –incluyendo un exorcismo dirigido por el párroco local- pero nada sirvió. Infeliz en casa e inadaptado en la escuela, Oldfield encontró un escape en la guitarra, y comenzó así a interesarse por otros instrumentos que probó junto a su hermana, Sally, en un dúo folk, a los 15 años. Su hermano, Terry, conducía la furgoneta. Oldfield pronto decidió que quería ser solista y grabar una maqueta él solo. En ese momento, los padres de Oldfield se divorciaron, dejando a su madre en tratamiento médico y con problemas alcohólicos.

Incluso con el ambiente reinante de experimentación sin censuras, ninguna empresa grande se interesó por la compleja maqueta multi-instrumental de Oldfield. Fortuitamente, el empresario jipi Richard Branson y su colega Simon Draper iban a abrir su discográfica Virgin Records, y ofrecieron a Oldfield algún tiempo en su estudio. El 25 de mayo de 1973, Tubular Bells se convirtió en el primer lanzamiento de Virgin. Maureen Oldfield murió en enero de 1975 [en realidad murió en enero de 1974, NOTA DEL TRADUCTOR], justo cuando su hijo estaba buscando su sitio en el mundo. Tubular Bells vendió más de dieciséis millones de discos, triunfó en América, alentado por su uso en la película de terror de Williams Friedkin, El exorcista. “Eleva la moral; lo contrario a cómo me sentía”, dice. “Estaba al borde de una enfermedad mental.”

Todavía se tambaleaba de un terrible viaje ácido en los 70 durante el que vio a la gente –él mismo incluido- como máquinas biológicas anónimas funcionando en un inconmensurable universo. “Flipé. Todo lo que vi… Desconecta el cerebro humano. Mi cuerpo automáticamente hace lo que yo digo, sin incluso pensarlo. ¡Qué máquina tan increíble! Mira, mira cómo funciona.”

Coge unas gafas, mueve sus manos bruscamente delante de su cara y las mira fijamente. “Puedo ver estas cosas ahora sin asustarme.”

Lo que es ligeramente desconcertante en Oldfield es cómo habla de su agónico período en su vida pero, cuando salimos a tomar un cigarrillo, todo intento de mantener una conversación es repelido torpemente y cambia de tema hacia su barco. De nuevo dentro, se acerca la hora de comer y el restaurante se llena de hombres fornidos, pescadores americanos. La grabadora se acerca a Oldfield, que la rechaza. Esto ocurre constantemente: Oldfield bromeando hasta cansarse del juego. Regresando a la entrevista, remarca su curiosa habilidad para predecir desastres inminentes, como hizo en la mañana del 11 de septiembre.

“No es como una premonición”, explica. “Simplemente me siento enfermo psíquicamente y muy incómodo. Cuando eso pasa, pongo la CNN y pienso: de acuerdo, ¿qué va mal?”

La última vez que pasó fue en enero, cuando un Airways americano se estrelló en el Hudson River de Nueva York. “Todos sobrevivieron”, dice. “Yo ya lo sabía antes.”

No es tan vidente en asuntos menos místicos como cuánto dinero ganó con Tubular Bells. “No voy a hablar de dinero. No. No. No”, dice. “Bastante para vivir bien. Gracias, Tubular Bells.”

Por los convenios de la industria, Oldfield debió dar conciertos para promocionar Tubular Bells, pero él se sentía muy frágil. Propenso a los ataques de pánico, guarda una caja de Valium en su cartera. La presión para repetir el éxito de Tubular Bells se materializó en Hergest Ridge. Se publicó en 1974 y fue derecho al número 1 en Inglaterra, pero Oldfield sigue sorprendido. “Aún no me gusta”, dice. “Quería salir a jugar con las maquetas de aviones.”

Según avanzaba la década y emergió el punk, Oldfield comenzó a sentirse fuera de lugar tanto con su discográfica como con el público. El virtuosismo dejó de estar de moda, y Virgin abanderó la revolución musical contratando a los Sex Pistols en 1977. A pesar de ser un veintañero, sus detractores más acérrimos le apodaron Mike “Oldfart” [Mike “Pedoviejo”]. “Estoy harto y cansado de hablar de eso”, dice cuando se le pregunta si ese apodo hirió sus sentimientos. “Fue hace tanto tiempo que no puedo estar molesto.” Las siguientes preguntas de ese estilo son recibidas con un staccato [“picado”, en términos musicales] “Punkpunkpunkpunkpunk”, que al final cambian a otro salvo de “por qué, por qué, por qué…”. Oldfield mantiene que se ha sorprendido por la obsesión británica por el punk. “No se escucha nada sobre él en ningún otro país. Punkpunkpunk. Es como un pollo. Pero tienen que darme las gracias por el punk-rock  porque [a través de Virgin] lo financié.” Se permite reír entre dientes.

En 1978, Oldfield decidió afrontar su profunda infelicidad yendo a un seminario de tres días de Exégesis. Polémico hasta el abuso, esta forma alternativa de terapia de choque obliga a los participantes a afrontar sus demonios interiores. En el punto cumbre de la sesión final, un aullante Oldfield se encontró a sí mismo reviviendo vívidamente el trauma de nacer. “Fue duro, pero tiene que ser así”, asegura. “Es como sufrir un transplante de corazón; todos los dientes sacados y ambas piernas amputadas. Me permitió dejar de estar asustado de la vida.”

Oldfield inmediatamente empezó a tener un carácter más amable. Se agujereó las orejas, posó desnudo para un semanal británico y se embarcó en un matrimonio de tres meses con Diana Fuller, la hermana del fundador de la Exégesis, Robert D’Aubigny. “Tuve una fase increíblemente sociable”, dice. “luego, mi naturaleza normal afloró y me volví antisociable.”

Aún así, en combinación con varios años de psicoanálisis convencional para “ordenar toda la basura en la despensa”, algunos de los efectos han perdurado. Oldfield parece entusiasmado en dejar claro que se reafirmará si es necesario: repite dos veces  la frase, “si alguien me molesta, se lo diré.” Esta actitud debe complicar el hacer amigos, pero aparentemente no le preocupa. “No tengo ningún amigo,” dice. “Siempre he desconfiado de la gente. De todo el mundo excepto mis abogados. Tengo unos diez diferentes. Confío en ellos; yo les pago.” Continuando con lo de que él realmente no tiene ningún amigo, Oldfield admite que mantiene “algo de contacto con Richard Branson.”

oldfieldbahamasParadójicamente, el único amigo de Oldfield es alguien con quien tuvo una historia tormentosa. El antagonismo hacia Branson estalló por los derechos de autor en el contrato original por diez discos de Oldfield, consecuentemente negociados para su satisfacción con un acuerdo para hacer tres discos más. Pero Oldfield empezó a sentirse abandonado por la discográfica. El penúltimo disco para Virgin, el deliberadamente anticomercial Amarok, contiene un mensaje en código MORSE para Branson escondido en la única pista de una hora de duración: “Que te jodan, RB.” “Así era cómo me sentía entonces; no es cómo me siento ahora”, dice Oldfield. Su antiguo jefe no le guarda rencor. Virgin Atlantic todavía tiene un Boening 747 en servicio llamado Tubular Bells, y Oldfield tiene vuelos en primera clase gratis de por vida.

A finales de los 90, continuando con una sucesión de amores fallidos, Oldfield trata de encontrar el amor verdadero anunciándose en el Sunday Times y en el periódico sueco Expressen. No hubo escasez de ofertas, pero al final Oldfield se casó con su actual esposa, Fanny Vandekerckhove, una francesa veintitrés años más joven que conoció en Ibiza. Además de sus dos hijos, Oldfield también tiene otros niños de varias relaciones. “Me siento lo suficientemente maduro para ser papá ahora”, dice.

Explica cómo haberse ido de Inglaterra le ha ayudado, y comienza a enumerar lo que no le gusta. Una puntualización de que estábamos hablando de sus niños es repelida: “Sí, escucha lo que quiero decir”, dice. Oldfield comienza a despotricar sobre el estado actual de Inglaterra, según él, una sociedad de niñatos de regulaciones sanitarias y protectoras absurdas donde cada movimiento se registra en cámaras de seguridad. Eventualmente vuelve a reflexionar sobre sus fallos anteriores como hombre de familia: “Estaba loco. Estaba enfermo y obsesionado con la música. Amenacé a un productor de la BBC si cortaba un segundo de Tubular Bells en un programa televisivo. Posesión demoníaca con música.”

¿Entiende eso ahora su hijo mayor? “Probablemente no”, dice. “Quizá cuando lleguen a mi edad lo entiendan. Me gustaría que me dijeras un artista que realmente triunfó, que realmente lo hizo bien, si tuvo una vida familiar feliz.”

En los 80 calculó que él les había costado a sus padres veintiocho mil dólares al criarle. Puso esa cantidad en un maletín y la entregó en la consulta de su padre.

Ciertamente Oldfield parece estar más contento con su nueva vida marítima. Una vez más, una simple pregunta de si es feliz no desemboca en un simple sí o no. “La gente cree que está genial hacer música y ganar dinero”, dice. “Está bien equilibrado por todas las cosas negativas que hay que afrontar: estar asustado, años sin poder dormir por las noches, paranoia, aliviar los sentimientos con alcohol o drogas porque el mundo es demasiado intenso. Tengo momentos de maravillosa felicidad, pero todavía hay mucho estrés con el que tengo que lidiar.”

La entrevista termina; Oldfield asegura que está extenuado. “Tengo que bucear en recuerdos que fueron superados hace tiempo, así que es una presión mental”, dice. “Tengo que marcharme y navegar por el océano.”

Viajamos durante cinco minutos con el carrito de golf –el medio de transporte local preferido pues la isla de siete millas sólo tiene una carretera- hasta una playa totalmente desierta. Hay una tormenta a lo lejos, pero por ahora el cielo está calmado y la arena blanca es inmaculada. Oldfield se dirige al suave romper de la ola y se baña en aguas poco profundas. Cierra los ojos para sentir el sol en su cara y disfruta de lo que es, presumiblemente, un momento de “maravillosa felicidad”. Hay que reconocer que hay peores maneras de pasar el atardecer.

“¡Eh!”, exclama. “¿Quieres decir que no tienes que preguntarme por qué?”

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Mike Oldfield en Q Magazine

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q03

En la revista inglesa Q Magazine de Octobre,tiene una entrevista con Mike Oldfield desde Bahamas,sobre la reedicción de Tubular Bells y su vida.

Hasta ahora,puedes desfrutar de los escaneos de la entrevista,gracias a lo usuário Dirk Star de Tubular.net:

http://h.imagehost.org/view/0823/q01
http://h.imagehost.org/view/0395/q02
http://h.imagehost.org/view/0680/q03
http://h.imagehost.org/view/0594/q04

En actualizacción…

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Aquí yace “Piltdown Man”

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Lugar donde se halló Piltdown Man

Cuando Richard Branson escuchó la maqueta de Tubular Bells que Mike Oldfield estaba grabando en su estudio, no podía creer que aquel chaval no hubiera incluido ninguna letra. Enfadado, le hizo ver que quería un sencillo comercial que publicar como presentación de su nueva discográfica. Las voces deberían inundar algún pasaje, preferentemente rítmico. Oldfield probó varias letras, garabateó algunas estrofas y se percató de que era un buen guitarrista, pero un nefasto letrista. Arrugó todas sus anotaciones y bajó al bar más cercano. Tras recargar el estómago con unas buenas pintas de Guiness, regresó al estudio a darle a su jefe su merecido, exactamente lo que él quería: voces. Lo que no especificó Branson era qué tipo de voces quería. Así que Mike se destrozó literalmente las cuerdas vocales gritando y creando sonidos guturales sin sentido. Como si de un verdadero hombre de las cavernas se tratara, Oldfield terminó aquel pasaje al que se referiría desde entonces como Caveman o Piltdown Man Section. ¿Por qué…?

Una mandíbula, un trozo de cráneo y un diente. Eso es el hombre de Piltdown. Restos óseos del supuesto eslabón perdido descubiertos a principios del siglo XX . Una mezcla extraña entre huesos de un orangután y un humano. En realidad, se trata del fraude paleontólogo más sonado del siglo XX: cuarenta y cinco años de mentira que han sobrevivido a sus propios protagonistas. Fue en 1953 cuando la ciencia descubrió que, en verdad, todo se trataba de una broma, una tomadura de pelo. Ese mismo año nació alguien muy especial: Mike Oldfield. Veinte años después, Mike homenajearía al hombre de Piltdown en Tubular Bells.

Charles Dawson y Smith Woodward fueron quienes anunciaron al mundo, a través de la Sociedad Geológica de Londres, que entre sus manos reposaban los restos óseos del eslabón perdido (en la fotografía de arriba a la izquierda, las partes más oscuras). El revuelo mediático y científico fue evidentemente considerable. Charles era un aficionado a la arqueología, pero su teoría estaba apoyada nada más y nada menos que por Smith, un reconocido arqueólogo, por lo que las dudas no cabían dentro de esos fragmentados huesos corroídos por el tiempo. Su bautizado como Eoanthropus dawsonii sostuvo la teoría de un homínido cuadrúpedo de gran cerebro pero de rasgos de simio, que más tarde evolucionó hasta el hombre actual.

El descubrimiento original se inició en 1908. Dawnson encontró unos fragmentos óseos en la población de Piltdown, Inglaterra. En 1912, junto con Teilhard de Chardin, conoce a Smith, y juntos continuarían con éxito los trabajos de arqueología en el lugar. Tras un año de trabajo, se habían hecho con una mandíbula, un diente y un cráneo. En realidad, la mandíbula perteneció a un orangután de sólo 600 años de antigüedad, mientras que el diente probablemente era de un hombre del pleistoceno. El cráneo era de un hombre moderno de sólo unos 500 años. Ante las dudas de los científicos de la época, la aparición de un segundo cráneo alrededor de 1914 disipó muchas preguntas, pues éste sí parecía corresponder con las fechas que se barajaban. Tras la muerte de Dawnson en 1915, pocos continuaron dudando de la autenticidad del hallazgo.
Pero el primer varapalo que sufrió el Hombre de Piltdown fue en los años 30, cuando el dentista Matson pudo examinar las partes correspondientes a la dentadura, y descubrió que el hallazgo era la unión artificial de restos de primates diferentes. Además, determinó que la superficie de los huesos había sido alterada para asemejar las diferentes partes entre ellas, aplicando procesos químicos. Los análisis sobre la antigüedad de los restos también determinaron que no se trataba de un hombre del Pleistoceno, e incluso había diferencias entre las piezas examinadas. La escasa cantidad de flúor hallado le hizo suponer a Matson que se trataba de huesos relativamente recientes. Tratando de esquivar las acusaciones, Arthur Keith y Woodward inauguraron en el lugar del “descubrimiento” un monumento simbólico levantado por aclamación popular (arriba, derecha).

Lugar y protagonistas del extraño caso del Hombre de las cavernas

Lugar y protagonistas del extraño caso del Hombre de las cavernas

Los años pasaron y nadie se molestó en echar más leña a un fuego que no interesaba prender. Pero Piltdown Man no iba a dormir tranquilo: oficinalmente no fue hasta 1953 cuando la comunidad científica dio por buenas las definitivas investigaciones de Weiner, Le Gros Clark y Oakley. Los tres descubrieron alteraciones químicas y físicas sobre los restos, como perforaciones, limaduras y demás modificaciones realizadas para ocultar pruebas y asemejar los restos al inexistente eslabón perdido. Ese año marcó la verdadera muerte del Hombre de Piltdown. Se destapó la verdad, y Piltdown pasó de ser materia en los libros de texto a un argumento para los ingénuos creacionistas.
La verdad del móvil de esta farsa nunca se supo, aunque casi todos apuntan a Dawnson como principal culpable. La comunidad científica (al contrario que los creacionistas en otros asuntos) entonaron el “mea culpa” y reconocieron su error: el eslabón perdido no era ese. El incidente significó cuarenta años de retraso en la investigación del antepasado del hombre, que ahora sabemos que tenía un cerebro pequeño y era bípedo.
Sirva esta historia para todos aquellos capaces de reconocer sus propios errores y también, por qué no, a aquellos capaces de dejarse llevar por su imaginación, de vez en cuando…

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Galería de fotos del International Bells Day

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Concierto del 6 de junio de 2009 en Londres

Concierto del 6 de junio de 2009 en Londres

La página oficial de Mike Oldfield ha publicado una galería de fotografías del concierto de The Hand Bell Ringers y The Orb celebrado en Londres el pasado 6 de junio, conmemorando el International Bells Day. La podéis ver aquí.

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Nueva biografía en español

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Mike Oldfield, emabajador de la música

Mike Oldfield, emabajador de la música

Un proyecto con mucha ilusión. Es el momento de presentar un proyecto muy especial: la nueva biografía de Mike Oldfield. Más de dos años de trabajo que todavía continúan para completar casi trescientas páginas de historia y música. “Mike Oldfield, embajador de la música en la Tierra” no es una biografía cualquiera: recoge experiencias y datos inéditos sobre la vida y obra del genio inglés Mike Oldfield, desde una narración apasionada que atrapa al lector. Disco a disco, año tras año, descubrimos la cara oculta de un músico único en el mundo y en la historia. Desde su mismo nacimiento hasta la música de las esferas de su último trabajo, presentado mundialmente en Bilbao y la reedición de Tubular Bells en 2009. Toda su discografía, todos los datos (incluso los menos conocidos), toda la historia y todos los detalles de una carrera de más de treinta y cinco años inolvidables. 

¿Cómo nace el proyecto? Recogiendo el testigo y alentados por José Cantos Carnicer, autor de la hasta ahora única biografía sobre Mike Oldfield escrita en español (Mike Oldfield, colección Pop/Rock, Cátedra, 1996), hemos continuado su trabajo para cubrir el vacío que hasta ahora había: desde 1997 hasta la actualidad: más de una década, siete discos y dos giras que no se habían narrado hasta ahora. Además, viajaremos al pasado para redescubrir su obra completa añadiendo datos inéditos fruto de entrevistas con colaboradores y amigos cercanos a Oldfield.

Elaboración. El libro se ha escrito buscando la mayor precisión posible, con datos contrastados y exhaustivos, con abundantes declaraciones del propio Mike Oldfield recogidas de numerosos medios de comunicación nacionales e internacionales, y de multitud de ruedas de prensa. Además, se ha entrevistado a colaboradores y amigos de Mike Oldfield para dar con el dato perdido y rescatar curiosidades que harán las delicias de los aficionados más veteranos y también de los más profanos. Las palabras de David Bedford, Tim Cross, Maggie Reilly, Terry Illot o Bieito Romero, entre otros, completan una narración apasionada, con una semántica y gramática muy cuidadas, cercanas a la literatura en algunas ocasiones, que atrapa al lector para zambullirle en una vida llena de contrastes, altibajos, éxitos y (también) fracasos. Para acompañar al texto, el autor ha seleccionado fotografías y dibujos inéditos para darle más color todavía a una historia repleta de matices pictóricos. 

El proyecto en la actualidad. ”En la actualidad se está ultimando el libro, los detalles y los últimos datos. El 90% está escrito y revisado. La respuesta a la presentación a varias editoriales nacionales nos hace soñar con una edición que concentrará toda la magia de la música de Oldfield en un libro realizado con pasión, cariño e ilusión para todos los seguidores. En próximas fechas seguiremos informando de las novedades en esta y en todas las páginas o colectivos españoles que deseen unirse al proyecto. El día que salga al mercado se organizará una presentación especial que pretende ser muy emotiva, nada convencional. Pero para eso aún hay que trabajar duro para no defraudar a la gente. Only time will tell…” 

Dossier en PDF

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Simon Phillips nos firma una dedicatoria para el blog desde Portugal…

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Según nos informaba The Watcher hace dos semanas, recientemente hemos tenido al genial batería Simon Phillips en España, ofreciendo tres clinics en Hospitalet (Barcelona), Madrid y Sevilla, con el patrocinio de la marca Tama.

Además, también ofreció otra master class en la ciudad de Braga (Portugal), a la que asistió Rui Alberto, un periodista portugués, seguidor de Mike Oldfield y lector de nuestro blog, que nos envía algunas fotos que tomó del evento.

Simon Phillips

Siguiendo con la tradición de dedicatorias al blog, tras las de Mike Oldfield, Hayley Westenra y Tim Cross, Rui Alberto nos ha sorprendido con un bonito detalle, para nuestros visitantes, en forma de dedicatoria del propio Simon Phillips a MikeOldfieldBlog.com. ;-)

Simon Phillips

Como sabemos, Simon Phillips ha sido uno de los músicos que más veces ha repetido colaboración con Mike, exactamente en los álbumes Crises (batería y coproducción), Discovery (ídem), Islands (batería en el instrumental The Wind Chimes) y Heaven’s Open (batería), y participando en las giras del 83 y 84.

Simon Phillips

Y recientemente, en nuestro especial de encuestas para seleccionar el grupo ideal de Oldfield, alcanzó la segunda posición en la categoría de percusión, sólo superado por Pierre Moerlen en el resultado final.

¡¡¡Mil gracias, Rui Alberto!!! :D

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Una dedicatoria de Tim Cross para el blog…

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Tal y como informamos, el grupo barcelonés Suzy & Los Quattro, celebraron sus 100 actuaciones con dos conciertos este fin de semana, contando con Tim Cross a los teclados como invitado especial, el viernes en la sala Sidecar de Barcelona, y el sábado en sala Wurlitzer Ballroom de Madrid, al que asistimos Miguel Fernández, su amiga Vicky, The Watcher y un servidor.

Además de disfrutar del concierto, al que en breve dedicaremos una entrada, gracias a Jonathan (B.B. Quattro), tuvimos la oportunidad de compartir varias horas con Tim Cross, antes y después de la actuación, incluyendo una larga e interesantísima entrevista, de más de una hora de duración, que grabamos en vídeo para facilitar la transcripción y traducción, y que Miguel y The Watcher nos ofrecerán próximamente en varios posts.

Tim Cross

De momento, y siguiendo con las dedicatorias para los lectores del blog, tras Mike Oldfield & Miriam Stockley & Dirk Hohmeyer, y la de Hayley Westenra, ahora le toca a Tim Cross, que tras informarle que había sido elegido el mejor teclista de los conciertos de Oldfield, en aquellas encuestas para elegir a un imaginario grupo ideal de Mike, nos dedicó esta simpática dedicatoria para el recuerdo. :)

Así pues, en las siguientes semanas, alternando con los contenidos habituales del blog, iremos adjuntado la información y el material de un día inolvidable, incluyendo la crítica del concierto, la citada entrevista, el reportaje fotográfico, una entrega de Planeta Oldfield dedicada a la ciudad de Madrid, y finalizando con una increíble sorpresa, gentileza del señor Cross, al que le agradecemos todo el tiempo que nos brindó, así como su enorme simpatía y amabilidad.

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