Old Down House…ahora es Old Down Country Park

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La ultima morada de Mike Oldfield en Inglaterra fue Old Down House en Tockington,muy cerca de Bristol,y ahora es un park qué está abierto para el gran público.Allí fueran sacadas las fotos promocionales de Music of the Spheres en 2007.

Hasta ahora,solo la casa,hoy llamada de Old Down Manor,está cerrada para el público.

 

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Mike en Old Down House,circa 2006/2007

Más informacciones en http://www.olddownpark.co.uk/(gracias a Matt en Tubular.net)

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Repaso de la carrera de Mike Oldfield en De costa a costa

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PuntoRadio

Nos avisa Mike-Bell por los mensajes cortos de que ayer lunes hablaron brevemente sobre Mike Oldfield en el programa de radio de la emisora Punto Radio De costa a costa.

Podéis descargar el extracto en mike-oldfield.es o escuchar el programa online en la página de De costa a costa.

Gracias a Mike-Bell por el aviso.

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Pekka Pohjola, el bajo de Exposed

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PekkaPohjola

Jussi Pekka Pohjola (Finlandia; 1952-2008) fue un compositor, instrumentalista y productos finés que desarrolló su trabajo durante casi cuarenta años, casi todo él alejado del mainstream.

El joven Pohjola cursó, como tantos otros músicos del progresivo de su época, estudios clásicos, y aprendió a tocar piano y violín en la academia Sibelius —una de las mayores influencias del primer Oldfield—. Y, también como tantos otros, desde joven se sintió atraido por la música rock y las enormes posibilidades que en los primeros setenta todavía estaban por explorar. Tras un breve periodo en The Boys, Pohjola se une con sólo dieciocho años a la banda finesa Wigwam, liderada entonces por el cantante y pianista inglés Jim Pembroke. Los trabajos de esta banda han supuesto una agradable sorpresa para mí, y os animo a todos a escuchar sus discos con o sin Pohjola, una interesante propuesta de rock progresivo con toques de jazz muy interesante. Pohjola colabora no sólo con el bajo, instrumento que desde entonces será característico, sino también con guitarras, teclados y sintetizadores. Su nombre aparece en Tombstone Valantine (1970), Fairyport (1971) y Being (1974). En 1974 abandona Wigwam, y previamente, en 1972, ya se había estrenado como músico en solitario con el álbum Pihkasilmä Kaarnakorva, un álbum progresivo con cierta influencia de Frank Zappa.

En los años siguientes colabora con formaciones como Made in Sweden o The Group, a la vez que publica un nuevo disco en solitario, Harakka Bialoipokku (1974), con el que va conformando su sonido único, que en su eclecticismo —clásica, rock, folk, jazz— recuerda al de Oldfield, aunque los resultados sean muy distintos. Este disco llamará la atención de Richard Branson, de forma que Pohjola firma un contrato con Virgin Records y dicho álbum aparece editado en el Reino Unido bajo el nombre de B the Magpie, con cierto éxito. Es la época de mayor relevancia comercial de Pohjola, que de todas formas siempre estuvo lejos de la popularidad de los grupos estrella del progresivo del momento, incluyendo al propio Oldfield.

1977 es un año clave para Pohjola: se edita su tercer trabajo, Keesojen Lehto, en el que contará, se dice que por iniciativa de Virgin, con la colaboración en la producción y en las guitarras de varios temas de Mike Oldfield, además de Sally Oldfield y Pierre Moerlen. Quizás por la influencia de Oldfield, de alguna forma este álbum —editado posteriormente bajo múltiples nombres, como Mathematician’s Air Display y The Consecuences of Indecision— se aleja un tanto del estilo que venía teniendo Pohjola y de lo que haría después, pero es pese a ello un trabajo magnífico. La guitarra de Oldfield en el tema de corte pastoral Hands Calming the Water y sobre todo en Mathematician’s Air Display se cuentan entre sus mejores colaboraciones.

De 1979 es Visitation, una delicia en la línea del jazz fusión que hacían por ejemplo Brand X. Con el inicio de la década de los ochenta acaba la época dorada del rock progresivo, y con ella, el breve periodo de cierta notoriedad de Pekka Pohjola. En los años siguientes, Pohjola, como hará ese otro genio que es David Bedford, elegirá mantenerse fiel a sus ideas musicales y seguirá produciendo trabajos escogidos que no saldrán nunca del circuito “underground”. De esta etapa son, por ejemplo, Kätkävaaran Lohikäärme (1980), grabado por un efímero Pekka Pohjola Group, Urban Tango (1982) o la banda sonora de la película Jokamies (1983).

Pekka Pohjola Group en directo (1981).

Con el paso de los años sus discos se distancian aún más en el tiempo, hasta el punto de que en la década de los noventa sólo edita tres álbumes. Su último disco es Views (2001). El 27 de noviembre de 2008 nos sorprendía la noticia de su prematura muerte, a la edad de tan sólo cincuenta y seis años —era un año mayor que Oldfield—. Nos dejó una herencia musical breve pero selecta, que huyó siempre de etiquetas y buscó la universalidad.

Su aportación a la carrera de Mike Oldfield se limita a la gira Exposed, en la que actuará como único bajista al margen del propio Oldfield. Su labor es, como no podía ser de otra forma, brillante. Pohjola era un gran bajista que durante las sesiones de grabación de Keesojen Lehto impresionó a Oldfield, que lo invitó participar en la gira. En el DVD editado hace unos años puede verse a Pohjola en la parte de atrás, serio y concentrado, y contrastando poderosamente con los momentos de sano cachondeo de Oldfield, Phil Beer y Nico Ramsden.

Más allá de eso, yo destaco la participación de Pekka Pohjola en un periodo de extraordinaria creatividad en el que en el seno de Virgin, todos participaban en los discos de todos y se daba un intercambio de ideas musicales tremendamente fructífero entre gente como Pierre Moerlen y su Gong, David Bedford, Sally Oldfield y los propios Mike Oldfield y Pekka Pohjola.

Acabemos con el tema Kädet suoristavat vedenHands Calming the Water—, donde podemos escuchar la guitarra de Mike Oldfield y los coros de su hermana Sally.

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Tubular Bells, en Australia

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Tubular Bells for Two
Cartel promocionl

 Tubular Bells puede sonar de muchas maneras. Ya lo hemos escuchado sólo con guitarras, con pianos, orquesta sinfónica, con española… Tubular Bells for Two propone otra visión más: dos multi-instrumentistas en directo. El concierto tendrá lugar en Sídney, Australia el 30 de julio. Universal Music presentará así, junto con Broken Stone Records, la reedición de lujo de la obra maestra de Mike Oldfield publicada originalmente en 1973. Aidan Roberts y Danny Holdsworth tocarán guitarras eléctricas y acústicas, dos pianos, bajos, percusiones, sintetizadores, mandolinas y demás instrumentos para recrear la magia y locura de un disco inimitable que, 36 años después, sigue a la vanguardia de la música. Sólo habrá una actuación en la que también se escuchará, como colofón, Animals de Pink Floyd.

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Aquí yace “Piltdown Man”

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Lugar donde se halló Piltdown Man

Cuando Richard Branson escuchó la maqueta de Tubular Bells que Mike Oldfield estaba grabando en su estudio, no podía creer que aquel chaval no hubiera incluido ninguna letra. Enfadado, le hizo ver que quería un sencillo comercial que publicar como presentación de su nueva discográfica. Las voces deberían inundar algún pasaje, preferentemente rítmico. Oldfield probó varias letras, garabateó algunas estrofas y se percató de que era un buen guitarrista, pero un nefasto letrista. Arrugó todas sus anotaciones y bajó al bar más cercano. Tras recargar el estómago con unas buenas pintas de Guiness, regresó al estudio a darle a su jefe su merecido, exactamente lo que él quería: voces. Lo que no especificó Branson era qué tipo de voces quería. Así que Mike se destrozó literalmente las cuerdas vocales gritando y creando sonidos guturales sin sentido. Como si de un verdadero hombre de las cavernas se tratara, Oldfield terminó aquel pasaje al que se referiría desde entonces como Caveman o Piltdown Man Section. ¿Por qué…?

Una mandíbula, un trozo de cráneo y un diente. Eso es el hombre de Piltdown. Restos óseos del supuesto eslabón perdido descubiertos a principios del siglo XX . Una mezcla extraña entre huesos de un orangután y un humano. En realidad, se trata del fraude paleontólogo más sonado del siglo XX: cuarenta y cinco años de mentira que han sobrevivido a sus propios protagonistas. Fue en 1953 cuando la ciencia descubrió que, en verdad, todo se trataba de una broma, una tomadura de pelo. Ese mismo año nació alguien muy especial: Mike Oldfield. Veinte años después, Mike homenajearía al hombre de Piltdown en Tubular Bells.

Charles Dawson y Smith Woodward fueron quienes anunciaron al mundo, a través de la Sociedad Geológica de Londres, que entre sus manos reposaban los restos óseos del eslabón perdido (en la fotografía de arriba a la izquierda, las partes más oscuras). El revuelo mediático y científico fue evidentemente considerable. Charles era un aficionado a la arqueología, pero su teoría estaba apoyada nada más y nada menos que por Smith, un reconocido arqueólogo, por lo que las dudas no cabían dentro de esos fragmentados huesos corroídos por el tiempo. Su bautizado como Eoanthropus dawsonii sostuvo la teoría de un homínido cuadrúpedo de gran cerebro pero de rasgos de simio, que más tarde evolucionó hasta el hombre actual.

El descubrimiento original se inició en 1908. Dawnson encontró unos fragmentos óseos en la población de Piltdown, Inglaterra. En 1912, junto con Teilhard de Chardin, conoce a Smith, y juntos continuarían con éxito los trabajos de arqueología en el lugar. Tras un año de trabajo, se habían hecho con una mandíbula, un diente y un cráneo. En realidad, la mandíbula perteneció a un orangután de sólo 600 años de antigüedad, mientras que el diente probablemente era de un hombre del pleistoceno. El cráneo era de un hombre moderno de sólo unos 500 años. Ante las dudas de los científicos de la época, la aparición de un segundo cráneo alrededor de 1914 disipó muchas preguntas, pues éste sí parecía corresponder con las fechas que se barajaban. Tras la muerte de Dawnson en 1915, pocos continuaron dudando de la autenticidad del hallazgo.
Pero el primer varapalo que sufrió el Hombre de Piltdown fue en los años 30, cuando el dentista Matson pudo examinar las partes correspondientes a la dentadura, y descubrió que el hallazgo era la unión artificial de restos de primates diferentes. Además, determinó que la superficie de los huesos había sido alterada para asemejar las diferentes partes entre ellas, aplicando procesos químicos. Los análisis sobre la antigüedad de los restos también determinaron que no se trataba de un hombre del Pleistoceno, e incluso había diferencias entre las piezas examinadas. La escasa cantidad de flúor hallado le hizo suponer a Matson que se trataba de huesos relativamente recientes. Tratando de esquivar las acusaciones, Arthur Keith y Woodward inauguraron en el lugar del “descubrimiento” un monumento simbólico levantado por aclamación popular (arriba, derecha).

Lugar y protagonistas del extraño caso del Hombre de las cavernas

Lugar y protagonistas del extraño caso del Hombre de las cavernas

Los años pasaron y nadie se molestó en echar más leña a un fuego que no interesaba prender. Pero Piltdown Man no iba a dormir tranquilo: oficinalmente no fue hasta 1953 cuando la comunidad científica dio por buenas las definitivas investigaciones de Weiner, Le Gros Clark y Oakley. Los tres descubrieron alteraciones químicas y físicas sobre los restos, como perforaciones, limaduras y demás modificaciones realizadas para ocultar pruebas y asemejar los restos al inexistente eslabón perdido. Ese año marcó la verdadera muerte del Hombre de Piltdown. Se destapó la verdad, y Piltdown pasó de ser materia en los libros de texto a un argumento para los ingénuos creacionistas.
La verdad del móvil de esta farsa nunca se supo, aunque casi todos apuntan a Dawnson como principal culpable. La comunidad científica (al contrario que los creacionistas en otros asuntos) entonaron el “mea culpa” y reconocieron su error: el eslabón perdido no era ese. El incidente significó cuarenta años de retraso en la investigación del antepasado del hombre, que ahora sabemos que tenía un cerebro pequeño y era bípedo.
Sirva esta historia para todos aquellos capaces de reconocer sus propios errores y también, por qué no, a aquellos capaces de dejarse llevar por su imaginación, de vez en cuando…

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