Continuando con la saga de artículos comenzada el pasado mes de Mayo con un especial sobre la grabación del single Blue Peter, el artículo de hoy lo protagoniza otro pequeño documental en el que Mike también se encuentra en su estudio, pero esta vez no en el de grabación musical, sinó en el de edición de vídeo, donde cuenta con la ayuda del presentador y entrevistador de este breve documental para demostrar las maravillas (teniendo en cuenta el año en el que se rodó este pequeño documental, claro) que se podían llevar a cabo con todo el equipo de producción de efectos visuales, en concreto con el increíble editor y procesador de efectos visuales Quantel Mirage.

Pero antes de entrar en materia, os comentaré brevemente los datos básicos para conocer un poco esta herramienta de vídeo conocida como Quantel Mirage: Se trata de un procesador de efectos visuales que salió al mercado bajo la marca Quantel en el año 1982. Se consideró en su día como el primer procesador de vídeo en 3D en tiempo real, ya que era capaz de crear animaciones con diferentes texturas bajo un mapeado para luego poder rotarlas, convertirlas en otras formas o cambiarlas de tamaño a voluntad. Era asimismo, una herramienta con capacidad de programación y la posibilidad de crear nuevas formas en lenguaje Pascal, siempre que ésta estuviera conectada a un ordenador Hewlett Packard, lo que hizo que esta herramienta fuera tremendamente flexible, a pesar de necesitar una alta habilidad y conocimientos de programación para llevar a cabo esas tareas.

Aquí tenemos una pequeña muestra de lo que Mike llevó a cabo con esta máquina a lo largo de la segunda mitad de la década de los 80. Aunque el vídeo está en inglés, creo que la parte visual lo dice todo, y en caso de que queden dudas, en el párrafo que sigue al vídeo explicaré paso a paso todo lo que Oldfield va desarrollando con este procesador de efectos visuales.

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Y tras este pequeño documental de poco más de 9 minutos de duración total, paso a explicar los pasos que Oldfield ha seguido para crear todas esas animaciones de vídeo para su vídeo álbum titulado The Wind Chimes (mayormente en temas como el homónimo The Wind Chimes, Flying start, Northpoint o The time has come, aunque lo ha empleado también en Islands y Magic touch, pero con mucho menos protagonismo) y los posteriores singles Pictures in the dark y Shine, que sería el último videoclip en el que se utilizase, ya que poco después, Mike donó la máquina a una institución educativa.

Tras bromear con el entrevistador, hacerle “esquivar” guitarras eléctricas y jarrones voladores (entre otros objetos) y hacerle desaparecer en la nada para volver a hacerlo aparecer (todo con efectos creados con esta máquina), Mike pasa a comentar brevemente que desde siempre había estado interesado en las artes gráficas, la pintura y la fotografía, y que cuando su música se tornó más pop (atentos al gesto que pone en ese momento) hacía falta una serie de vídeos que acompañasen a las canciones, y decidió aprender a manejar esta herramienta (que llevaba un tiempo considerable en su poder cuando se grabó el documental) para poder hacerlo él mismo.

Desde ahí pasa a una demostración bastante más práctica complementando sus comentarios de cómo las imágenes deben (según él) reflejar la letra de la canción y ser acordes con la misma, además de demostrar el perfecto uso de la medición de tiempo para cuadrar exactamente las imágenes con la música (donde emplea como ejemplo un fragmento de Shine en el que los platillos de la imagen chocan exactamente al mismo tiempo que los del audio). También enseña al entrevistador a mover un objeto y cambiar su tamaño en tiempo real (cosa que deja perplejo a éste cuando lo hace con sus propias manos), además de enseñarle algunos otros diseños vectoriales en movimiento que si cabe lo dejan más boquiabierto. El documental acaba con una visualización casi completa del videoclip de Shine y devuelve la conexión a plató.

Pero donde se pueden observar con mayor magnitud y frecuencia de aparición las maravillas que Oldfield hizo con esta herramienta es en el videoclip que creó para su tema The wind chimes, tema que tal y como Oldfield apunta en el documental, estaba concebido para durar 28 minutos, pero que al final vio reducida su duración. Aquí podemos disfrutar del vídeo de la citada canción.

Siendo objetivos, aunque todo este trabajo ha sido una maravilla por la época en la que fue llevado a cabo y por todo el esfuerzo y la tecnología que requería, me parece que Oldfield no era precisamente un experto en la materia, aunque no se puede negar que puso todo su empeño en hacerlo lo mejor posible para que tanto él como la discográfica y los fans quedasen satisfechos con el resultado final del producto en cuestión.

Sin mucho más que añadir, me gustaría cerrar este pequeño artículo con un videoclip que se llevó a cabo con esta herramienta y que para mí es uno de los más creativos en ese aspecto. Se trata de The time has come, tema en el que Anita Hegerland ejerce de faraona rodeada de todo ese halo de misticismo y retazos de la cultura egipcia. Desde luego, Mike se tomó en serio lo de cuadrar las imágenes con la letra… pero quizás no lo consiguió del todo.

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