Siguiendo con el repaso a los colaboradores de Mike Oldfield hoy le toca el turno a otro de los músicos consagrados que trabajaron con él de forma puntual.

Jon Anderson (Accrington, Lancanshire, Inglaterra; 1944), nacido con el nombre de John Roy Anderson, es un cantante y compositor tremendamente influyente en la escena del rock sinfónico y progresivo. Tras una adolescencia difícil en la que tuvo que dejar los estudios y ponerse a trabajar como repartidor para ayudar a su familia, comienza su carrera musical uniéndose a The Warriors como su vocalista, en 1962. La banda tuvo cierto éxito girando por Inglaterra y parte del resto de Europa, pero Anderson decide dejarla en 1967 durante una gira por Alemania, según parece debido al abuso de drogas por parte de algunos de los miembros del grupo.

Tras un fugaz paso por otra banda, The Guns, llega el momento más importante en la carrera de Jon Anderson: la fundación de Yes en el verano de 1968. Junto a Chris Squire, Peter Banks, Bill Bruford y Tony Kaye, da forma a una de las mejores y más influyentes bandas de la escena progresiva de los años setenta, caracterizada por las composiciones largas y ambiciosas, con elementos sinfónicos y la característica voz de Anderson como señas de identidad. En 1969, bajo el sello Atlantic Records (el mismo de Led Zeppelin, entre otros), sale a la venta su primer LP, Yes, a los que siguen muchos más, especialmente buenos gracias a la llegada al grupo del guitarrista Steve Howe y el teclista Rick Wakeman en los 70, su época más prolífica, de la que destacaré esa obra maestra que es Close to the Edge (1972).

Yes interpretando Siberian Khatru en 1979.

Paralelamente a su trayectoria con Yes Anderson inicia una carrera en solitario, a la que en diferentes períodos ha ido dando prioridad. Esta carrera en solitario está muy marcada por la fusión con músicas étnicas y el interés por la espiritualidad y las doctrinas cercanas a la Nueva Era. A día de hoy tiene catorce discos en su haber, de los que destaca el primero, Olias of Sunhillow (1976).

Con el paso a los años 80, Yes reduce el ritmo de publicación y da un cierto giro a una música más comercial —como tantos otros grupos del rock progresivo, por otra parte—, obteniendo quizás el mayor éxito de su carrera con el tema Owner of a Lonely Heart (1983), que llegó a ser número uno. Jon Anderson abandonó el grupo en el 80 junto a Wakeman, volviendo en el 83.

Y en 1988, Anderson abandona la banda para formar un nuevo grupo que en realidad era más Yes que la formación de entonces de Yes, dado que contaba con los ex miembros de la banda Steve Howe, Bill Bruford y Rick Wakeman. El nombre que adoptaron respondía a las iniciales de sus apellidos: ABWH, y pese a que con sus dos discos no consiguieron revivir los años dorados de Yes, para Anderson fue una época muy feliz, tras unos últimos tiempos descontento. En 1991 la historia de Yes se enrevesa aún más cuando ABWH une fuerzas con lo que quedaba de los Yes que Anderson dejó atrás y sacan a la venta el álbum Union. El vocalista se mantiene como frontman de la banda a través de los años pese a las múltiples idas y venidas de sus miembros, hasta el año 2004, momento en el que Yes se declara en hiato. Ayer mismo aparecía en su página oficial una nueva gira, pero sin la presencia de Anderson.

Al margen, son destacables las colaboraciones que ha hecho Jon Anderson con otros músicos a lo largo de su carrera, por ejemplo: King Crimson, Tangerine Dream, Kitaro, y la más dilatada en el tiempo, Vangelis.

Vamos ya a centrarnos en su trabajo con Oldfield, que se limita a dos temas vocales. El primero es el genial In High Places, del álbum Crises (1983), y el segundo es el single Shine (1986). En ambos brilla con luz propia la especial voz de Anderson, especialmente en In High Places, que siempre ha sido una de mis favoritas de entre las canciones vocales de Oldfield, donde el vocalista aporta un registro agudo casi andrógino realmente espectacular, sobre todo al combinarlo con el vibráfono del maestro Pierre Moerlen y los toques leves, discretos, de la guitarra de Oldfield. Shine es también un buen tema, que cuenta con un vídeo-clip de los que realizaba Oldfield en la época de Islands con técnicas infográficas, donde podemos verlo junto al propio Anderson.

Con ese vídeo precisamente acabo el repaso a la carrera de Jon Anderson, un músico que puede gustar o no, pero al que no se le puede negar que tiene una personalidad e ideas musicales propias, algo difícil de encontrar en el panorama musical, con una voz única que tenemos la suerte de disfrutar en dos temas de Mike Oldfield.

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