Hoy remontamos la vista atrás hasta principios de la carrera musical en solitario de Mike Oldfield, concretamente hasta principios de esa década, cuando el joven Oldfield estaba aún inmiscuído en los procesos de grabación de aquellas demos de carácter casero que poco más tarde, en 1973, acabarían convirtiéndose en su debut discográfico. Aquellas demos tenían un sonido enormemente innovador con una predominancia en sus capas de relleno (y no tan de relleno, dependiendo de qué parte de las mismas) de un sonido de órgano tremendamente característico que aquí presentamos. Se trata del entrañable e inteligentemente valorado Farfisa Professional 222.

Comercializado entre los años 1968 y 1974, se trata de uno de los órganos en formato combo más famosos de aquella época. Con un sonido realmente peculiar y respaldado por una marca de renombre como era en aquellos momentos la fábrica de órganos italiana Farfisa. Creado expresamente para hacer la competencia a marcas como Hammond y demás (que controlaban el mercado) y contando con la colaboración (aunque fuera de manera indirecta) de la marca Lowrey (con la cual colaboraban para un proyecto común y dejaron una parcial e involuntaria impronta), este Farfisa Professional 222 cuenta con unas características técnicas y sonoras que le hicieron ser uno de los órganos más populares de la década de los 70, ya que aún incluso habiendo salido modelos posteriores de la misma marca y más avanzados en tecnología, muchos músicos de renombre seguían empleando este modelo y no los sucesivos debido al embelesador sonido y sus múltiples prestaciones.

Construído sobre una base de metal y con una cubierta de plástico, la famosa combinación de teclas grises y blancas (en lugar de blancas y negras) llegó a la fama por su buen precio (inferior a los de las otras marcas auque también destacado para la época) y por la variedad de sonidos y efectos aplicables a los mismos: tan pronto sonaba como un órgano, como pasaba a sonar como un clarinete, una flauta, una celesta, un clavicordio, etc… además de la posibilidad de acomapañamiento percusivo (el famoso formato combo) y varios controles de volumen, cancelación, reparto de octavas y vibrato.

Aunque el citado vibrato era un poco inusual (se aplicaba al sonido resultante después de pasar los diferentes filtros de instrumentos), llego a convertirse en habitual de casi todas las bandas que incluían un órgano entre sus instrumentos de directo o estudio. Ese peculiar sonido venia dado, además, porque en vez de simular un vibrato de alta resolución sonora, emularon un phase shifter y aumentaron la velocidad del mismo además de subir la frecuencia, de ahí que el resultado no suene del todo fidedigno, pero éso era también parte del encanto de este modelo, que con técnicas alternativas, lograron un sonido muy cercano al que querían conseguir pero con mucha más personalidad de la que se imaginaba que alcanzaría. Arriesgado pero exitoso.

Pero vayamos al grano… El de Reading ha contado con este órgano para múltiples grabaciones de estudio a lo largo de toda su carrera, desde Tubular Bells hasta Tubular Bells 2003 (o éso dicen los rumores), pasando por obras majestuosas como Hergest Ridge (hay un par de pasajes en los que este instrumento es la base melódica), Ommadawn (se sospecha que tiene parte de culpa de la amalgama sonora con la que comienza la parte 2 de este disco), Crises (¿que sería de un disco lleno de teclados sin ésto)?, Amarok (cobrando mayor protagonísmo a partir de la mitad del disco con varios pasajes amplios llenos de protagonismo), The Songs of Distant Earth (junto con otros órganos proporcionando momentos muy emotivos) e incluso Mike llegó a plantearse la posibilidad de emplearlo en Tubular Bells II, pero finalmente desechó la idea y cambió la inclusión de éste por uno de otra marca.

En definitiva, que ante nosotros tenemos un pedacito de historia viva del cual desconocemos su poseedor actual, debido que no ha habido noticias de una subasta o venta del mismo por parte de Mike, pero con el paso de los años posiblemente se haya desecho de él o lo haya intercambiado por otro instrumento (cosa que en las décadas de los 70 y 80, Oldfield hacía con bastante frecuencia). Y para complementar este pequeño artículo, nada mejor que adjuntar un pequeño vídeo de muestra para que veáis a Mike Oldfield en acción, grabando una toma con este Farfisa Professional 222 en las demos de Tubular Bells II. Un fragmento breve pero lleno de matices.

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