Nada menos que todos ellos habrían podido reunirse, según cuenta la leyenda, en la banda sonora de una adaptación de Dune, la novela de Frank Herbert, de no haberse abortado el proyecto antes de que se rodara una sola toma. La historia de esta película no nata ha alcanzado la categoría de mito. Pero, ¿cuánto hay de realidad y cuánto de bulo internetero? Bien, vamos paso a paso.

Parece claro que el proyecto sí existió, y por los nombres implicados, pudo haber sido un hito cultural del siglo XX o un delirante absurdo (o ambas cosas). Su padre fue Alejandro Jodorowsky, guionista de cómics, escritor y director de cine (entre otras cosas), y una de las principales figuras en la revitalización del cómic francés en los años 70. Parece ser que al entrar en contacto con la novela de Dune, en la que Jodorowsky encontró un reflejo de su propio pensamiento filosófico y religioso, decidió que la adaptaría en una ambiciosa película que sería su obra maestra. Corría el año 75.

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Alejandro Jodorowsky.

El proyecto gana entidad y crece el mito según Jodorowsky recluta colaboradores. El primero y más importante de ellos, Jean Giraud, más conocido como Moebius, una leyenda viva del cómic francés, que se implicaría al cien por cien en la película, realizando los diseños de personajes y el storyboard. Los diseños de escenarios correrían a cargo del excepcional pintor H.R. Giger, que años después diseñaría la criatura de Alien. La sorpresa con mayúsculas nos la encontramos en el reparto, entre los que se encuentran, atención, nada menos que Orson Welles y Salvador Dalí.

Respecto a la banda sonora, se cuenta que en un principio Jodorowsky pensó en el sorprendente y experimental grupo Magma, que pensaba que por sus características e intenciones eran perfectos para el proyecto. Tiempo después, el director tomó contacto con Pink Floyd, que en esos momentos estaban preparando un disco propio, por lo que rechazan interpretar la banda sonora pero aceptan producirla. Por la misma época, Jodorowsky tiene una entrevista clave con el presidente de Virgin Records (un tal Richard Branson), en la que se ponen sobre la mesa los nombres de los músicos que participarían en la banda sonora bajo la dirección de Pink Floyd (todos distribuidos por Virgin en aquellos años): Tangerine Dream, Gong(con Pierre Moerlen ya en sus filas) y Mike Oldfield.

El proyecto se hundiría abruptamente debido principalmente al alto coste del mismo, pero también porque las productoras americanas no veían viable una película de ciencia ficción de esas características (poco después llegaría la saga de Star Wars para cambiar eso). Algunos años más tarde, Dune sería llevado a la gran pantalla por David Lynch. Mientras que Jodorowsky y Moebius plasmarían muchas de sus ideas para la película en un cómic titulado El Incal.

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Una muestra de los storyboards de Moebius.

La existencia de los storyboards de Moebius y de sus diseños y los de Giger prueban que el proyecto existió. Además, a lo largo de los años Jodorowsky ha contado la historia y varias anécdotas relacionadas con ella (como la manera en la que reclutó a Dalí y Welles). Con estas declaraciones, sin embargo es mejor ser prudentes, porque Jodorowsky es un ilusionista consumado en cuya filosofía de vida se solapan la realidad y la ficción, de forma que es imposible saber dónde acaban los hechos y empieza la literatura. Por otra parte, son demasiados años los que han pasado sin que nadie desmienta las historias del excéntrico chileno.

El tema de la banda sonora es más complicado. Evidentemente nadie grabó nada porque no había imágenes con las que trabajar, e incluso diría que es difícil saber si se pasó de la mera mención de los grupos que comentaba o se tomó contacto con ellos. Sería interesante que alguien se lo preguntara a Mike Oldfield en alguna entrevista, porque estoy seguro, dada su pasión por la ciencia ficción, que si se lo comentaron se acordaría de ello.

En todo caso, una historia fascinante y de las más curiosas que involucran a Oldfield.