Al hilo de la relación entre Mike y el periodismo, la semana pasada, El Correo, Diario de Vizcaya y Bilbao, además de publicar la noticia de la presentación de Music of the Spheres en Bilbao, junto a una descripción del álbum, también dedicaron un artículo de opinión a Mike Oldfield que nos pasó desapercibido, firmado por Enrique Portocarrero, bajo el título Maduro:

El Correo Digital

No es que Mike Oldfield sea ya una “estrella” de la música contemporánea, francamente, pero al menos se le debe reconocer todavía su doble virtud de artista popular y permanentemente experimental. Algo realmente milagroso, sí, tanto por la fugacidad del éxito y la fama en el mercado actual de la música, como por la dificultad de mantener la popularidad y un constante ánimo experimental durante casi treinta y cinco años de carrera.

Evidentemente, en ello tiene mucho que ver la calidad compositiva de un músico que ha sabido adaptarse a las corrientes de cada momento, buscando también soluciones de tecnología instrumental e inspiraciones en paralelo con la cultura y la sociología contemporánea. A saber, Oldfield no sólo es un histórico del rock sinfónico y un pionero aplicado de los sintetizadores, las cajas de ritmos y los loops, sino también un defensor de la integridad y la superioridad instrumental frente a los excesos cibernéticos.

De igual manera, su afinidad inicial con el folk le ha convertido en un dominador de los ritmos étnicos y hasta de la World music. Hablamos ahora de un compositor maduro y todavía popular, que hace una música contemporánea y sinfónica, pasada por un chill out medio hipnótico, con coros de calidad, formidables arreglos instrumentales e influencias multiculturales. Casi nada.

¿Qué os parece esta reflexión sobre el músico británico? Continúa el debate…

Gracias a Rume por el aviso.

  • Bitacoras.com
  • Meneame
  • Wikio
  • Twitter
  • Facebook
  • FriendFeed
  • MySpace
  • Technorati
  • del.icio.us
  • Digg
  • Netvibes
  • Google Bookmarks
  • Live
  • Yahoo! Bookmarks
  • Print
  • PDF
  • email