Como es sabido por todos, Mike Oldfield se declaró amante de la tecnología musical allá por el año 1994, con la salida de su atmosférico y espacial álbum The songs of distant earth, y después de tener un breve escarceo con los instrumentos reales en Voyager (1996), volvió a reafirmarse en su opinión con el Tubular Bells III (1998), y aunque volvió a su realidad con Guitars (1999), todos los discos editados desde esa fecha han tenido a la tecnología musical como parte importante, véase The Millennium bell (1999), Tr3s lunas (2002), Tubular Bells 2003 (2003), y Light + Shade (2005). Se dice pronto…
Y es precisamente éste último en el cual existe la mayor diferencia de opiniones y crítica entre los fans del de Reading. El asunto es que quizás gran parte de todas las opiniones negativas sobre Light + Shade han llegado a raíz (entre otras cosas) de la tal vez excesiva utilización de dicha tecnología musical, con programas como los que aquí es protagonista, ya que aunque no sean instrumentos físicos, realmente siguen siendo instrumentos en formato virtual. Estoy hablando, como no, del Yamaha Vocaloid y del VirSyn Cantor.
Abordando la cuestión que nos atiene desde un método objetivo, he de decir que se trata de unas herramientas bastante útiles para los músicos que no son capaces de encontrar la voz que necesitan en un (o una) vocalista de carne y hueso… o bien les gusta experimentar con diferentes tipos de voces sintéticas o incluso robóticas (si hubiera existido ésto en los años 70, bandas como Kraftwerk o Tangerine dream hubieran invertido muchísimo tiempo en el uso y amplio disfrute de estos instrumentos).
Se trata basicamente de un tipo de software que es capaz de producir voces cantantes con sólo escribir las letras que se desean y las notas que corresponden a cada palabra. El programa sintetiza el sonido de unas bibliotecas vocales de grabaciones realizadas por vocalistas de carne y hueso reteniendo las cualidades vocales de las voces originales para ofrecer mayor realismo. También ofrece unos simples comandos que permiten al usuario añadir efectos expresivos (tales como el vibrato o el portamento) a esas voces sintetizadas. Algunas ampliaciones al rango de esas bibliotecas de sonidos vocales (que también se pueden conseguir) son muy útiles para poder ampliar el rango de timbres y estilos de voces que Yamaha Vocaloid puede llevar a cabo. Como últimos detalles, decir que Yamaha Vocaloid puede producir voces en los idiomas inglés y japonés y funciona bajo la plataforma Windows 2000/XP, como es habitual en estos programas.
Pocas diferencias presenta el VirSyn Cantor frente al otro ejemplo del que hablamos, unicamente el idioma en el que es posible conseguir las voces (se mantiene el inglés pero se cambia el japonés por alemán) y una mayor funcionalidad MIDI, ya que en vez de escribir las notas, también se puede ejecutar la melodía deseada con un teclado maestro o controlador MIDI para ser almacenada después y utilizada con una mayor comodidad. A mayores, también incorpora un mucho mayor rango de posibles voces para elegir y una funcionalidad que el otro programa no notifica, la posibilidad de lanzarlo desde un programa anfitrión con compatibilidad VST, RTAS o AU. Para Windows 2000/XP y Mac.
Como comentaba antes, Mike utilizó con fervor estos dos programas (o instrumentos virtuales, como cada uno quiera considerarlos) en su doble álbum Light + Shade, editado en 2005, y dos de los temas donde más empeño puso en su utilización, fueron Surfing (primeramente elegido como single de presentación, pero finalmente editado solamente en carácter promocional) y Tears of an angel (otro de los temás de mayor calidad del disco). En ambos temas (y también en otros como Our father, Angelique, The gate o Slipstream, por citar algunos), los programas protagonistas de esta entrada en el blog se apropiaron de la “voz cantante” y llevaron la melodía vocal que podemos escuchar en estos pequeños fragmentos de audio que aquí enlazo a continuación:
Después de sendas escuchas a los archivos de audio de ahí arriba, queda más que patente (si aún no lo estaba), que Mike Oldfield se dejó llevar por ese afán de probar todo lo existente en cuanto a mejoras de carácter tecnológico-musical y el resultado, aunque no es el peor imaginable, no es tampoco digno de mención. De todas formas, él quiso hacer el Light + Shade por su cuenta y riesgo, sin que nadie colaborase o ayudase de alguna forma en su tarea, y salvo la excepción de Schiller (que colaboró en Nightshade), lo hizo todo él sólo, utilizando programas al alcance de cualquier persona de un nivel económico medio: FL Studio, Vocaloid, Cantor, etc… programas que cualquiera puede conseguir.
En fin, que a pesar de ser una herramienta bastante útil, a mi juicio, Oldfield debiera haber buscado vocalistas de carne y hueso, porque dan muchísimo mejor resultado, más realismo y mejores matices… por no hablar de que si quiere voces electrónicas, podría volver a utilizar el vocoder que tan buenos resultados le dió en la década de los 80.
En actualización…



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