Conocida en el mundo entero por ser la herramienta principal de muchísimos guitarristas de alto renombre (gente de la talla de Mark Knopfler, Jimi Hendrix o Eric Clapton), la Fender Stratocaster está presente en los anales de la historia de la música desde los años 50. Y como no podía ser de otra forma, el de Reading no podía ser menos, tan fanático de las mejoras y la calidad en materia de instrumentos que ha sido siempre. Sin ir más lejos, Mike cuenta hoy en día con varias en su arsenal de instrumentos (aún habiendo subastado alguna de ellas).
Pero aunque todas merecen una mención debido a ese sonido inconfundible para cualquier melómano que se precie, la que ocupa el protagonismo de este pequeño artículo es el modelo Fiesta red de 1961, ya que por lo que los datos avalan, ha sido la más utilizada por Mike (si mi memoria no me engaña, desde el lejano Discovery Tour de 1984 hasta los ensayos del Night of the Proms en Amberes el año pasado). Huelga decir que es una de las guitarras hacia las que Mike demuestra mayor cariño, puesto que lo hemos visto con ella en multitud de conciertos, videoclips, DVDs… y también nos consta que se ha usado en la práctica totalidad de los álbumes editados desde el Discovery hasta el Light + Shade.

Pero evitemos los rodeos y vayamos directos al meollo. La guitarra en sí es una verdadera joya y su sonido ha destacado por encima de otras muchas marcas e incluso de alguna otra guitarra de la misma marca y modelo, pero con diferente año de producción, con lo cual queda claro que 1961 fue un gran año para la marca Fender en cuanto a las guitarras que construyeron en ese tiempo.
Cuenta con una construcción impecable, con maderas de primera calidad como aliso en el cuerpo, arce en el mástil y palorrosa en el diapasón (compuesto de 21 trastes). Dichas maderas colaboran conjuntamente con las partes electrónicas para que el sonido de la guitarra brille y destaque por su enorme sonido en el canal limpio y su extremadamente claro sustain. Esas partes electrónicas son básicamente tres pastillas fonocaptoras de bobinado simple conectadas en paralelo, que mediante un switch construido en la parte posterior del instrumento pueden ser ajustadas y entremezcladas con la ayuda de un control de volumen y dos de tono para conseguir una gama de diferentes sonidos que harán las delicias de cualquier entendido en la materia (sea músico o simplemente oyente). El set lo completa una palanca de trémolo para aumentar la expresividad en ciertos puntos.
No hace falta tener un doctorado en guitarras eléctricas para darse cuenta de que no estamos hablando de cualquier guitarra, y que si ésta en concreto ha pisado a varias de sus hermanas, será porque posee algo especial. Ese algo especial posiblemente haya sido otorgado por algún suceso particular que le haya ocurrido a la madera antes (o después) de ser talada para la construcción de la guitarra. Quizás un tratamiento peculiar durante el proceso de construcción o el clima de la zona donde fue construida (Fender tiene su base de operaciones en el sur de los Estados Unidos) hayan sido los culpables de que ésta haya prevalecido como principal en la amplia colección de guitarras de Mike Oldfield.

Quizás todos os hayáis dado cuenta de cómo va perdiendo color esta guitarra con el paso de los años, y es que entre las heridas de guerra que ya de por sí tiene (la verdad es que el bueno de Mike ya podía haberla cuidado un poquito más, porque más que una guitarra parece un veterano de la guerra de Vietnam), el veteado de la madera con el acabado en rojo, va tornándose anaranjado con el paso de los años y posiblemente en 20 o 30 años (o quizás menos, depende del uso que se le dé) acabe siendo completamente naranja.
Mike ha usado especialmente esta guitarra, como ya dejaba caer antes, para tocarla en el canal limpio, es decir, sin ningún tipo de distorsión, contando como mucho con algo de reverb, chorus o un ligero delay. Es precisamente así como se consigue sacar mayor rendimiento de guitarras como ésta, puesto que no están construídas para dar un rendimiento de igual calidad en la utilización de efectos como phaser, distorsiones, flanger… es decir, cualquiera que altere la naturaleza nítida de su sonido. De ahí que todos nosotros hayamos reconocido al momento el sonido de esta guitarra en ciertos pasajes de temas como To France, Tricks of the light, The Wind Chimes, Sentinel o Jewel in the crown, entre otros muchos.
Y es precisamente Sentinel el vídeo que acompaña este artículo y ejerce de apoyo audiovisual para que todos recordemos el excelente sonido de esta maravillosa guitarra eléctrica. La actuación corresponde a la mítica presentación de Tubular Bells II, uno de los conciertos más importantes donde se le ha podido ver con ella (junto con la presentación de Tubular Bells III). Genio en estado puro.




General





















